domingo, 25 de noviembre de 2012

Man - Man


El que esté libre de pecado que tire la primera piedra. Levante la mano quien nunca se haya bajado un disco de internet. Los que tenemos entre veinte y cuarenta y pico de años y nos gusta investigar música que nunca antes habíamos escuchado encontramos en la red una especie de panacea. De repente se podía acceder a todo. Sí, a todo. Así es como pibes de veinticinco (por ejemplo) pueden conocer grupos desaparecidos que en su momento, nunca llegaron a conocerse o a editarse en nuestro país.
Pero también pasa que muchos comprábamos discos antes de que esto sucediera, muchos sabíamos lo que es tener un objeto real, establecer una relación con el objeto cuestión, ver la tapa, leer los créditos, estudiar atentamente las letras. En definitiva; tener algo más allá de un archivito de computadora. Man es uno de estos grupos. Si no fuese por internet hoy casi nadie se acordaría de ellos, son de Gales, nunca fueron masivos, tampoco son tremendamente originales pero son excelentes en lo que a música respecta y son una adición muy atractiva para cualquier colección de discos que se precie de tal.

Man es el tercer disco de estudio de la banda y es una evolución casi natural comparado con los dos LPs anteriores, Revelation del ’69 y el ambicioso, pesado y ultra psicodélico 2 Ozs. of Plastic with a Hole in the Middle (sería “dos onzas de plástico con un agujero en el medio”) del siguiente año.
Empieza con “Romain” un blues-rock exquisito que bien podría haberse parado orgulloso ante cualquier tema de Cream o Savoy Brown. Hay dinámica y versatilidad a la hora de interpretar, un muy buen cantante en Clive John y un sobresaliente trabajo de guitarra a cargo de Martin Ace. En seguida sigue “Country Girl” que es una relectura muy apropiada del rock de raíces yanqui, “yo nunca he estado en Tennessee” dice la letra. No se nota.
Atención especial merece el tercer tema, algo así como la pieza central del disco, con un nombre tan extravagante como la música que contiene, “Would the Christians Wait Five Minutes? The Lions Are Having a Draw”. Es una suite épica piscodélica y retorcida de casi quince minutos de duración. Se parece un poco a esos temas de King Crimson que eran prácticamente inaudibles pero que estallaban de pronto en una verdadera explosión de volumen e intensidad. Esto sí que es original, los Man podían sacar de la galera cosas extrañísimas como este tema y esa es una de las virtudes de la banda.
Sigue “Daughter of the Fireplace” y es hard-rock para la ruta, machacante e insistente, solos de guitarra y todo lo que tiene que tener un tema de este estilo para salir bien parado, convencen, sin demasiado esfuerzo aparente. Para el final queda otra de esas joyas, se trata de “Alchemist” y esta sí que es un desafío auditivo. Vale la pena exponerse a estos veinte minutos de desquicio y sonidos extraterrestres. Es claro que los tipos se estaban poniendo a prueba a sí mismos; después de una intro macabra aparece un riff bien al estilo Black Sabbath, lento y ominoso y eso es solo el principio de esta odisea de veinte minutos y fracción.

El grupo se fue desvaneciendo lentamente, con muchos cambios de formación y sin lograr nunca un éxito grande que les permitiera mantenerse a flote, no sin antes sacar el reglamentario disco en vivo o el excelente Back into the Future. Pero los primeros años son los que realmente valen la pena. Otra banda de culto que merecía un poco más.




Chequear también:

Man - Do You Like It Here, Are You Settling In?
Wishbone Ash - Live Dates
Kevin Ayers & the Whole World - Shooting at the Moon




sábado, 24 de noviembre de 2012

M. Ward - A Wasteland Companion


Uno de los mejores cantautores de los últimos diez años. Sin embargo, en el apartado biográfico, lo de M. Ward dista bastante de la extravagancia y los habituales detalles de color. Tocó en bandas de escasa -o ninguna- trascendencia hasta que decidió empezar como solista. Ahí es cuando tuvo un poco de suerte. Uno de sus discos cayó en manos de Howe Gelb, uno de los personajes más extraños y ermitaños de los últimos treinta años de la música popular. Gelb no es conocido por ser un tipo que anda en busca de las últimas tendencias, basta escuchar cualquier disco de Giant Sand para comprobarlo, pero lo que escuchó le gustó. Duet for Guitars #2 fue editado en Ow Om Recordings, el sello de Gelb y ahí la cosa empezó a cambiar, a crecer.

Hoy M. Ward es un cantautor de cierto prestigio, está lejos de ser un gran vendedor (¿Quién lo es en estos días?) pero sus discos son consistentes, los comentan en las revistas que todavía se preocupan por bucear por debajo de lo que supuestamente todos tenemos que escuchar, tiene un estilo propio que, sin ser completamente novedoso, es reconocible casi de inmediato y ya lleva grabados unos cuantos LP’s de estudio sin preocuparse por hacer concesiones en pos de una masividad que quizás nunca llegue. A Wasteland Companion es su séptimo trabajo hasta la fecha y se nota que su fama viene en ascenso. Tiene una producción más nítida e incluye una lista de “semi-celebridades” que sería la envidia de un director de cine independiente. Está Steve Shelley de Sonic Youth, Zooey Deschanel (la actriz indie del momento y cantante de She & Him) y hasta el mismo Gelb en un par de canciones. Y lo mejor de todos es que ninguno de los invitados sobresale, en ningún momento este es uno de esos discos en que el invitado termina pasando al frente y opacando al tipo que pone su nombre en la tapa, todo lo contrario, casi pasan desapercibidos.

¿Y la música? Bueno, no se aparta demasiado de discos anteriores como Post-War o Transistor Radio, hay arreglos orquestales, completamente sutiles, bien usados. Es un disco de folk moderno, en el amplio sentido del término, suena atemporal pero también es moderno a su manera. Se nota la influencia de Giant Sand en esa manera de hacer sonar todo relativamente improvisado pero, si prestás atención, todo está puesto en su lugar. Hay guiños al enorme Nick Drake, al blues e incluso al Gene Clark solista más intimo y desnudo y hasta una dedicatoria a Big Star en el primer tema, “Clean Slate (for Alex & El Goodoo)”.

A Matthew Stephen Ward (su verdadero nombre) su nuevo status de cantautor de culto no lo mareó; A Wasteland Companion es el testimonio evidente de que algunos saben bien que la fama… es puro cuento.





Chequear también:
Lambchop - Is a Woman
Will Oldham - Joya
M. Ward -Hold Time


jueves, 15 de noviembre de 2012

Video de la Semana: Me First and the Gimme Gimmes - Danny's Song



La letra más berreta y simplona de Loggins y Messina (que igual es un temazo) sobre tener un hijo termina siendo parodiada con gran resultado en el primer "video oficial" de los Gimme Gimmes ¡Karaoke!





sábado, 10 de noviembre de 2012

5 Canciones 5: Lou Reed


Ride Into the Sun

Los fanáticos en serio de Velvet Underground no se bancan este disco porque saben que las versiones de descartes de su ex-banda están mucho mejor en el disco VU, que salió recién en el '85. Pero esta no, esta no está ahi, así que la escuchás en su debut solista o no la escuchás de ninguna manera. Una melodía vocal bastante complicada y unos juegos de guitarras hacen de esta una verdadera joya oculta. 

Aparece originalmente en: Lou Reed (1972)
Intro / Sweet Jane

¡Traición! ¿Lou Reed a los estadios, pintarrajeado y amigote de Bowie? ¿Y haciendo una versión casi prog-rock de uno de los temas más queridos de Velvet Underground? Si, también se la dejamos pasar a esta. ¿Por qué? Porque funciona y perfectamente. Recién a los tres minutos empieza el riff (¡Y que riff por dios!) y el público estalla agradecido. Uno de esos discos en vivo que tiene casi tantos admiradores como detractores.

Aparece originalmente en: Rock 'n' Roll Animal (1974)
She's My Best Friend

Tremendo temazo. Casi nunca lo tocó en vivo y no tiene una de esas letras provocativas tan características del estilo Lou Reed. Pero ostenta un laburo en las seis cuerdas impresionante, la intro de bajo es hermosa y tiene no uno sino dos estallidos guitarreros, de esos que te hacen esperar que llegue el momento y que el tema no termine nunca. Y pensar que este es el disco que viene inmediatamente después del insoportable Metal Machine Music.

Aparece originalmente en: Coney Island Baby (1976)
Waves of Fear

Esta supuestamente habla de abstinencia. Puede ser que sea cierto. La desesperación y la ansiedad que transmite su manera de cantar acá es simplemente escalofriante. Es claro que se está esforzando por llegar a algunas de las notas, pero si esto no es blood on the tracks... "olas de miedo, me odio a mi mismo, ya se donde debo estar, debo estar en el infierno".El bajo de Fernando Saunders es una demostración de virtuosismo bien entendido. Este es uno de esos temas que sirven para convencer a algún incrédulo.

Aparece originalmente en: The Blue Mask (1982)
Big Sky

Los que le perdieron la fé al viejo gruñón y los que no se bancaron la hora y pico que dura Ecstasy se pierden una de las canciones enormes de su extenso (e irregular) catálogo. El muy turro la pone justo al final del disco. A la hora de hacer esas listas que tanto amamos -y odiamos- esta hay que incluirla en el apartado "canciones que cuestionan a la religión organizada". Y debería estar muy arriba en el ranking. Lou está viejo y más sabio, no condena, no juzga, no predica pero sabe que ya es tiempo de hacerse un par de preguntas. Si encima la canción tiene una buena melodía y una guitarras espectaculares... imposible no sacarse el sombrero. Temazo en serio.

Aparece originalmente en: Ecstasy (2000)



martes, 6 de noviembre de 2012

Gaz Coombes - Here Come the Bombs


Los Supergrass cometieron un par de pecados imperdonables. Fueron famosos en seguida, apenas empezaron, con aquel video simpático y adolescente de “Alright” (“tenemos dientes lindos y limpios”). Además tuvieron el desenfado de no tomarse nada demasiado en serio, incluyendo a sí mismos.
Eso alejó a unos cuantos, a los que creen que el rock debe ser producto de almas en eterno penar, de espíritus torturados sufriendo por su arte.

Pero los que sí prestamos atención nos divertimos y mucho. Seguimos los discos uno por uno y además descubrimos facetas que no estaban en evidencia inmediata. Había lecturas entre líneas, había amargura, había melancolía y había desesperación. Y había canciones, por supuesto. Muchas canciones brillantes, siempre fue la especialidad de Supergrass. Los discos tenían peso propio también; nada que ver el pop-punk alla Buzzcoks de I Should Coco con la elegancia de Road to Rouen o la psicodelia bien entendida del tercer disco homónimo con el último coletazo de rabia que significó Diamond Hoo Ha. Se separaron y Gaz Coombes y Danny Goffey siguieron la fiesta con un disco de versiones.

¿Y qué pasa ahora con Gaz como solista? Bastante, por suerte. No esperen golpes de timón inesperados. Por empezar siempre que el frontman de una banda se hace solista es muy difícil evitar las comparaciones con sus trabajos anteriores. Pero tampoco es más de lo mismo, se puede decir que sigue en la línea pero con un sano espíritu de búsqueda.

Here Come the Bombs
abunda en texturas, las canciones no son todos hits en potencia como solía pasar con Supergrass (chequear Life On Other Planets), acá gana en delicadeza y el verdadero valor de las canciones se revela a la tercera o cuarta escucha. Aunque a la primera te podés dar cuenta de que la cosa funciona, de que vale la pena. El disco arranca con “Bombs” que hace las veces de introducción, seguido en seguida por el tema más rabioso -y engañoso- del disco; “Hot Fruit” es bronca desatada, guitarras fuertes y amplificadores en once. Después se mete a jugar, a experimentar, escuchen lo que pasa en “Fanfare”, con una máquina de ritmos y unos teclados que hacen pensar en Mercury Rev, no hay guitarras prácticamente… ¡Y funciona a la perfección! La canción crece, se desenvuelve y hasta tiene un clímax. Coombes aprendió, evolucionó, es clarísimo. En “Break the Silence” hasta se anima a la pista de baile, en uno de esos temas que deberían ser el verdadero hit del verano si el mundo no estuviese tan equivocado.

Algunos vamos a extrañar a Supergrass, una banda que nunca le prestó demasiada atención a las tendencias y se manejó siempre con un desenfado que no tenía un ápice de cálculo. Pero si Gaz Coombes sigue en esta senda por ahí podamos olvidarnos aunque sea un rato. Hasta la reunión dentro de un par de décadas, claro.





Chequear también:
The Monkees - Head
Supergrass - In It for the Money
Gorillaz - Plastic Beach




jueves, 1 de noviembre de 2012

Video de la Semana: Status Quo - Down Down



Descarado playback en Top of the Pops de uno de los mejores temas del que quizás sea el mejor disco de Status Quo, el magnifico On the Level.


* Cortesía de la muchachada loca de The Hacienda.





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