martes, 29 de marzo de 2011

Disco del Mes: The Comsat Angels - Fiction

The Comsat Angels
Fiction
1982








Polydor

viernes, 25 de marzo de 2011

Video de la Semana: Seahorses - Blinded By the Sun


La banda post-Stone Roses de un gran guitarrista; Chris Squire. El disco, Do It Yourself, deja claro quien era el verdadero rocker dentro de la banda de Manchester. El cantante tiene un ligero parecido con uno de los grandes pelotudos del rock: Pete "Crónica TV" Doherty.

domingo, 20 de marzo de 2011

5 Canciones 5: J. K. & Co., Stackridge, Rain Parade, The Godfathers e Isobell Campbell con Mark Lanegan


Magical Fingers of Minerva
J.K. & Co.
La historia de Jay Kay y de cómo hizo esta preciosura de disco cuando tenía sólo 15 años es un poco díficil de creer. Suele pasar con este tipo de discos. No importa, la música está ahi, al alcance y este mantra psicodélico es uno de los tantos buenos momentos de Suddenly One Summer. Una sola nota, sitar, voz llena de eco y efectos de sonido a la orden del día.


Aparece originalmente en: Suddenly One Summer (1969)

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Keep On Clucking
Stackridge
En el segundo disco de los ultra-británicos Stackridge figura esta pequeña maravilla de cuatro minutos y fracción. Aparentemente un rockito féliz bien 50's con reminiscencias a los discos solitas de McCartney. Pero a estos tipos les sobra oficio -y ni hablar de habilidad- y no van a dejar que las cosas sean tan simples: va a ir a parar a lugares inesperados para este tipo de temas, con cortes raros, solos de guitarra brillantes y todo lo que tiene que tener una canción perfecta. TEMAZO.


Aparece originalmente en: Friendliness (1971)


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Fertile Crescent
Rain Parade
El último disco de Rain Parade, ya sin David Roback, merece otra oportunidad, la chance que otorga el paso del tiempo. "Fertile Crescent" es más bien acústica dentro de un disco más eléctrico y guitarrero pero tiene todas las características de una canción memorable; buena melodía, buena producción, bien cantada, letra melancólica. ¿Qué más se le puede pedir?


Aparece originalmente en: Crashing Dream (1986)

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Something Good About You
The Godfathers
Para la altura de Unreal World quedaba poco de la banda mala onda del magnífico Birth, School, Work, Death y escencialmente quedó un grupo haciendo un rock de guitarras muy fino, anticipando el brit pop que se venía. En "Somethin..." hay velocidad, un sonido de violas envidiable, un estribillo de esos que no se olvidan y unos arpegios que ayudan a cerrar la idea. Gran tema, muy buen disco.


Aparece originalmente en: Unreal World (1991)


* No hay link para escucharlo


Lately
Isobel Campbell & Mark Lanegan
Puede que la unión de la ex-Belle & Sebastian y el gran Mark Lanegan haciendo de Nancy Sinatra y Lee Hazlewood suene un poco forzada en los papeles y poco creíble. Pero no, una sola escucha a Hawk derriba cualquier prejuicio. Él está simplemente formidable y ella compone casi todas las canciones (¡Hay dos grandes versiones de Townes Van Zandt!!!) y tiene una voz con personalidad propia. "Lately" cierra el disco a modo de broche de oro, Lanegan con su carraspera patentada siendo respondido por un coro de ángeles con aires gospel. Brillante.

Aparece originalmente en: Hawk (2010)


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jueves, 17 de marzo de 2011

Gris Gris - For the Season


La tapa lo dice todo: cuatro tipos que apenas se ven, en un cuarto oscuro, alrededor de una flor amarilla grande y luminosa perpetrando algún ritual non sancto. Y sí, la música es un correlato perfecto para esa imagen fuerte y desaliñada.
Breve retrospectiva: Greg Ashley, el alma máter de Gris Gris es un niño prodigio de esos que a los quince años ya estaba haciendo grabaciones caseras y revolviendo curioso los discos de sus padres. Todavía adolescente forma The Mirrors con quienes hizo dos discos de psicodelia irreverente como para recordarnos que no todo está perdido en esta nueva centuria. Este es el segundo disco de Gris Gris, luego de un muy buen debut homónimo. Pero mejor vamos directo al grano.

Tema uno: "Ecks Em Eye" (¿Qué querrá decir eso?) empieza con un “freak out” instrumental de otra galaxia y casi en seguida desemboca en un ritmo insistente que tiene mucho que ver con Pink Floyd circa A Saucerful of Secrets. Saxos que entran y salen, las voces a coro, la batería redoblando casi constantemente. ¡Vaya manera de empezar un disco! Para la coda hay unos acordes arpegiados bien diabólicos como si fuera poco. El ambiente macabro sigue de la mano de "Peregrine Downstream". Acordes menores, atmósfera enrarecida, esta vez la velocidad disminuye pero el clima denso aumenta con un teclado Hammond a modo de instrumento de color. En seguida, con un fundido, hay un golpe de timón con "Cuerpos Harán Amor Extraño" (Si, en español). Esta vez hay acordes mayores, un poco de luz no venía mal para el desarrollo del disco y es justo lo que ofrece este tema. Justo cuando parecía que la cosa era demasiado amable todo se degenera en un caos de guitarras podridas y acoples a todo volumen. Cuando parece que termina va a parar a una especie de mantra tibetano narcótico, por si todavía había dudas de que la cosa con Gris Gris viene en serio. También pegado viene "Down with Jesus", un tema acústico de fogón con sus reglamentarios porros para la ocasión, con alguna que otra reminiscencia a los Black Rebel de Howl. De hecho, la voz de Greg Ashley se parece mucho a la de Peter Hayes y casi siempre utiliza el recurso de doblar sus pistas vocales con muy buen resultado. Suena tétrico por momentos y bastante colocado casi siempre. En "Big Engine Nazi Kid Daydream" la banda demuestra sus habilidades como instrumentistas en una especia de interludio que se mezcla con el encargado de cerrar la cara “A”; "Year Zero", un estallido de violencia eléctrica digno de los viejos Flaming Lips. Brillante.

"The Nonstop Tape" mete miedo. Uno de esos… ¿temas? para escuchar en soledad y darle rienda suelta al masoquista que todos tenemos adentro. Gritos, aullidos, cintas al revés, fantasmagoria en sepia para quien guste oir. En seguida viene el alivio que proporciona "Medication #4", la cancioncilla en apariencia más inocente de For the Season, un tecladito de feria hace la melodía y después una guitarra chirriante la repite para asegurarse que el oyente no se sienta del todo cómodo.
"Skin Mask Cat" es quizás el gran hallazgo: una marcha fúnebre que logra unir a Tim Burton con el Tom Waits de Bone Machine. Efectos raros, paso lento y lúgubre. Impresionante. "Pick Up Your Ray Gun" tiene un riff de guitarra que le sacaría una sonrisa ladeada al mismísimo Tommy Iommi. Lento, ominoso, oscuro y de pronto… ¡Sorpresa! Un subidón de energía tremendo, tambores marcando el ritmo, rock de garage sucio, hipnótico. Cualquiera diría que estuvieron revisitando sus discos de los Electric Prunes.

Ashley ya tiene una carrera solista, Gris Gris ya no existe pero sigue explorando su particular entendimiento de la psicodelia de una manera completamente única, mezclando influencias y haciendo lo imposible para que su propia personalidad se asome en cada nota, en cada estribillo. ¡Prolífico el muchacho!






Chequear también:

The Mirrors - A Green Dream
Gris Gris - Live at the Creamery
Greg Ashley - Medicine Fuck Dream


sábado, 12 de marzo de 2011

Video de la Semana: The Leaving Trains - Temporal Sludge


Atención con ese discazo que es Kill Tunes, también editado por SST.

sábado, 5 de marzo de 2011

Badfinger - Wish You Were Here


Es imposible pensar en Badfinger y no relacionarlos inmediatamente con la tragedia que terminó con el suicidio de dos de los integrantes más representativos: Pete Ham y Tom Evans se ahorcaron con una diferencia de menos de una década. Según las estadísticas, es la forma de suicidio más premeditada. Escalofriante, si, pero por suerte la música de Badfinger no pasa por ese lado, está teñida por un barniz melancólico casi siempre, es verdad, pero nunca de un modo abrumador, al contrario, es más bien en un tono reflexivo pero jamás sombrío y -mucho menos- retorcido.
Badfinger siempre estuvo asociado a los Beatles. Al principio eran The Iveys, pero se cambiaron el nombre apenas ficharon para Apple, el sello creado por los cuatro de Liverpool para difundir a los artistas que creían merecedores del “toque de Midas” que siempre los caracterizó. No fue así con Badfinger, por desgracia. Siempre se vieron aquejados por todo tipo de problemas, financieros, administrativos, eran estafados con las regalías y demás rencillas y mezquindades que más vale no recordar. No faltaron las alegrías, "Without You" fue un gran éxito en manos de Harry Nilsson, del que no vieron un céntimo, pero esa es otra historia.

Para Straight Up contaron con dos productores de lujo: nada menos que el gran Todd Rundgren y George Harrison. También aparecen al costado del escenario en el famoso concierto para Bangla Desh, empuñando guitarras acústicas. Para la época de Wish You Were Here era el momento de “pegar el salto”. Chris Thomas en la producción, que para aquel entonces había hecho grandes discos con John Cale, Roxy Music y Procol Harum. Nuevo sello, en este caso Warner Brothers. Pero no, otra vez la suerte les cerró la puerta en la cara. Una lástima, hoy en día cualquiera con dos dedos de frente puede notar que Wish You Were Here es un disco excelente, sin desperdicio. Empieza con "Just a Chance" y ahí ya se nota un pequeño pero importante cambio. El sonido es enorme, los power chords de guitarra al estilo the Who y las armonías de los Beach Boys combinados para formar un gran tema de apertura. En Badfinger todos escribían canciones y todos cantaban y "You're So Fine" es obra de Mike Gibbins, el baterista, que además de ser muy bueno en su instrumento, demuestra que como compositor no se quedaba atrás. Escuchar "Got to Get Out of Here" sin pensar en el trasfondo que rodeaba a la banda es díficil, está vez la pluma la empuña Joey Molland, uno de los dos guitarristas: “Debo salir de acá, tiene que haber otros cerca, correr alrededor de círculos, no hay opción”. Es el tema más “desnudo” del disco, con apenas una guitarra acústica y un teclado Hammond como único acompañamiento. Lo mismo sucede con "Know One Knows", una modesta obra maestra de Pete Ham que mira al futuro con un claro cariz de incertidumbre pero siempre dejando lugar para la esperanza. Como curiosidad, hay una cantante japonesa que recita un párrafo de la letra en su idioma. No faltan los temas ambiciosos en Wish You Were Here, esa es, quizás, la mayor novedad con respecto a los discos anteriores de Badfinger, son esos temas “enganchados”, a modo de suite orquestal, un poco a la manera de la famosísima cara “B” de Abbey Road. Se trata de "In the Meantime/Some Other Time" y el encargado de cerrar la placa, el espectacular "Meanwhile, Back at the Ranch/Should I Smoke".

Por una serie de aburridos problemas legales, el disco fue retirado de las disquerías y prácticamente pasó inadvertido. Una tremenda injusticia considerando el enorme esfuerzo que la banda puso en este trabajo y la notoria calidad de sus canciones. Un año después aparecería muerto en su casa Pete Ham y en el '83 Tom Evans tomó la misma decisión, luego de años de problemas de todo tipo. La banda había terminado de la peor manera posible.
Hoy en día, cualquier amante del power pop y del rock en general, sabe dónde mirar a la hora de reconocer a los padres pioneros de todo este asunto. Todavía nos quedan los discos.





Chequear también:

The Iveys - Maybe Tomorrow
Crabby Appleton - Rotten to the Core
Pete Ham - 7 Park Avenue



Pete Brown & his Battered Ornaments - A Meal You Can Shake Hands with in the Dark


¡Como cambiaron los tiempos! Habría que pensarlo ahora. ¿Qué pasaría si hoy en día alguien se acerca a un sello discógrafico con un disco como A Meal You Can Shake Hands with in the Dark? Por empezar habría que ver si alguien se acercaría en primer lugar a una discográfica y segundo si esa discográfica -de hecho- existiría. Y en el hipotético caso de que eso suceda, lo más probable sería una palmadita en el hombro o alguna que otra reacción más violenta. Pero aquellos días de fines de la década del sesenta eran diferentes, recién aparecía un sello subsidiario del gigante EMI, ideado para cobijar a propuestas más arriesgadas, nada menos que el magnífico sello Harvest, que albergó a gigantes como Pink Floyd o Deep Purple pero también a héroes de culto como Barcley James Harvest, Babe Ruth o Gryphon.

Pete Brown
era un poeta y músico aficionado por aquel entonces. Ya había trabajado con Cream, haciendo varias letras de temas que hoy son clásicos, cualquier que haya prestado atención a los créditos de Disraeli Gears o Wheels of Fire seguramente vió su nombre en un buen puñado de composiciones. Es que el tipo tenía habilidad con las palabras, podía ser crítico, cínico, corrosivo y cómico y muchas veces en la misma estrofa. Títulos, grandes títulos, algunos memorables: este disco por ejemplo podría traducirse como “Una cena a la que se le puede dar un apretón de manos en la oscuridad” o “Las cosas pueden ir y venir pero el baile de la escuela de arte estará por siempre”. ¿Otro? “La mañana lucía bastante bien en teoría” o “Están lloviendo agujas y alfileres” y “Camina hacia la caridad, corre hacia el dinero”. ¿La música? Rock progresivo mala onda, retorcido, freak, hasta diabólico por momentos. La banda, los Battered Ornaments, que por esos años contaban con el gran Chris Spedding en la guitarra, es competente y puede lidiar con el jazz, el hard rock y las zapadas deformes sin que les mueva un pelo.

A Meal…
empieza con "Dark Lady", un riff sincopado y maligno, unos Black Sabbath con ganas de pasar por el conservatorio y apenas empieza a sonar uno agradece a Harvest o a quienquiera que haya dicho “está bien, vamos a sacar y apoyar este disco”. "The Old Man" sigue en la misma tónica pero en "Station Song" el tempo baja y las malas vibras aumentan considerablemente. Suena parecido a algunos temas de Cream como "We're Going Wrong" pero con una atmósfera más enrarecida, más lúgubre. "The Politician" empieza con un recitado totalmente histriónico de Brown y va a parar a una extensa zapada en donde los músicos muestran lo que son capaces de hacer; un jazz rock desquiciado, a toda velocidad en donde se luce especialmente el saxo de Dick Henstall-Smith.
En la cara “B” la tónica se mantiene; eclecticismo total, buenas interpretaciones, letras surrealistas (¡"Sandcastle"! ¡Gran tema!) y para terminar otro tema largo, épico "Travelling Blues".

Los Battered Ornaments tuvieron su cuarto de hora cuando fueron invitados a participar del recordado concierto al aire libre en el Hyde Park, cuando Jagger recitó a Wilde en honor al recientemente fallecido Brian Jones, pero para ese momento Brown ya se había alejado para armar su siguiente banda, Piblokto! con quienes grabaría aún más música imperecedera. Ese capítulo lo dejamos para la próxima…





Chequear también:

Captain Beefheart and His Magic Band - Safe As Milk

Pete Brown and Piblokto! - Things May Come and Things May Go but the Art School Dance Goes On for Ever
Galliard - Strange Pleasure


jueves, 3 de marzo de 2011

Linton Kwesi Johnson - Forces of Victory


Todos sabemos de qué se trata el reggae de manera que no hace falta explicarlo. Es un poco como todos los géneros; una cuestión de amor u odio. Si le encontraste la vuelta lo vas a adorar, de lo contrario no habrá forma de “hacerlo entrar”. Lo que a priori parece una música rudimentaria y limitada es muchísimo más difícil y tiene muchos “secretos” que separan por millas al buen reggae de la imitación berreta, del refrito sin alma. No hace falta más que prestar un poco de atención a cualquiera de las innumerables bandas que fracasan rotundamente en el intento y que pululan hoy en día hasta debajo de las alfombras. Cualquiera de esas bandas comparada con “la cosa real”… sale muy maltrecha.

Casi no hace falta decir que lo que hace Linton Kwesi Johnson pertenece al grupo de los indiscutidos, acá no hay vueltas, no hay trucos, esto es cien por ciento creíble. Por empezar viene de Jamaica, un factor de credibilidad (algo fundamental en el reggae) determinante. Es en los pequeños detalles en donde reside la magia de esta música, esos ritmos de bajo viscosos, zumbones, casi se puede oler el aroma a patchuli, son pocas notas y los silencios están utilizados de una forma difícil de describir con simples palabras. Donde no hay música es tan -o más- importante como cuando sí hay sonidos. No es algo que se aprende, simplemente se lleva en la sangre. A diferencia de otros grupos del género, los músicos de Johnson, con Dennis “Blackbeard” Bovell en la guitarra y la Dub Band, tienen bastante más habilidad que el promedio y se nota casi inmediatamente. Hay “condimentos extra” en Forces of Victory, toques jazzy, muchos solos de guitarra y una sección rítmica diferente, hipnótica. Linton Kwesi Johnson era periodista y escritor aficionado incluso antes de grabar su primer disco y por supuesto que se nota. A pesar de que hay rebeldía y sus letras son muy contestatarias, se aleja bastante del panfletarismo habitual en que suelen caer este tipo de líricas. Tomemos por ejemplo "Sonny's Lettah (Anti-Sus Poem)". Es la historia de un preso encarcelado injustamente que le escribe a su madre. En unas pocas líneas se da el gusto de tocar varios temas candentes y de bajar línea de manera inteligente: racismo, brutalidad policial y desamparo social. Si a eso le sumamos el acento cerradísimo de Johnson y su voz grave y cautivante… el cóctel es perfecto.
El solo de guitarra de "Reality Poem" parece salido de un disco de space rock, el ritmo lento y oscuro de "It Noh Funny" o el tempo casi dub de "Time Come", el encargado de cerrar el disco, son sólo algunos de los grandes momentos de Forces of Victory, que como todo gran disco, tiende a trascender las fronteras (muchas veces autoimpuestas) del género en cuestión.

Forces of Victory
no es el único gran disco en la carrera de Johnson pero sin dudas es uno de los más reconocidos, una sola pasada basta para dar por tierra con un buen puñado de imitadores y -de paso- para saber bien de que se trata realmente todo este asunto.





Chequear también:

Linton Kwesi Johnson - Bass Culture
Big Youth - Dread Locks Dread
Steel Pulse - Babylon the Bandit


Video de la Semana: XTC - Senses Working Overtime


Uno de los cortes de uno de los mejores discos de una banda extraordinaria: "Senses Working Overtime", de English Settlement, de XTC.

martes, 1 de marzo de 2011

The Records - Smashes, Crashes and Near Misses: The Best of the Records


Power pop. Un género que todavía hoy sigue criminalmente ignorado, al menos en nuestro país. Dos ejemplos que sirven para demostrarlo:
1) Disquería palermitana muy coqueta con cartelito de “Prohibido Fumar”, música bluegrass de los años veinte de fondo, mucha decoración y pocos discos. El cliente pregunta: — ¿Qué tenés de power pop?
El disquero responde, un poco ofuscado: — ¿A qué le llamás power pop?
Fin de la historia.
2) Misma pregunta, diferente disquería, esta vez el disquero reacciona: — ¿Por qué no dejás de decir ese término? ¿Qué corno es eso?

Típico. Temor a lo desconocido, descalificación en lugar de curiosidad. Lo más gracioso de todo es que el power pop está lejos, muy lejos de ser una música “difícil”, complicada o recóndita. ¡Todo lo contrario! Cualquiera conoce miles de ejemplos de canciones de grupos conocidísimos. Pero sí, es verdad, las bandas más representativos de la época de oro del power pop (fines de los setenta / mediados de los ochenta) no son famosas. De hecho, el que quizás sea el grupo más conocido, The Knack, fue víctima de una violenta campaña de “ninguneo” por parte de cierto sector de la prensa especializada, que los acusó de sexistas, machistas y quién sabe que más.
El power pop no es más que grandes canciones, estribillos brillantes, voces armonizadas prolijamente y mucha presencia escénica. ¡Ah! Y Guitarras… muchas guitarras. The Records, que surgen de las cenizas de los pub-rockers ingleses The Kursaal Flyers (otra banda excelente), es un exponente perfecto del estilo. Tienen tres discos de estudio muy buenos, los tres aparecidos en el período de tiempo anteriormente mencionado, nunca tuvieron demasiado éxito comercial pero sí tienen un gran número de canciones memorables, efectivas e inteligentes.
Son las que aparecen en este disco; Smashes, Crashes and Near Misses: The Best of the Records. Como en toda compilación que se precie de tal, habrá quienes discutan la selección de temas pero los fundamentales están, está bien hecho. Por supuesto que no falta lo más cercano a un hit que tuvieron, el glorioso "Starry Eyes", una canción sobre ser estafados por un manager sin escrúpulos y sufrir las consecuencias. A nadie le importaría si no vendría envuelta por un mar de guitarras arpegiadas, unas voces beatlescas bien utilizadas, mucho reverb y la garantía de adhesión eterna a la memoria. También del primer disco, Shades In Bed (que en USA salió con otra tapa y se llamó simplemente The Records) están "Teenarama" o "Up All Night". El segundo, el magnífico Crashes, está representado por gemas como "Hearts in Her Eyes", que fue versionado por la segunda encarnación de los legendarios The Searchers, "Girl In the Golden Disc" o el ultra-pegadizo "Rumour Sets the Woods Alight".
También hay del tercero y último, de Music On Both Sides y no faltan las rarezas y caras “B” de los simples que de otro modo serían imposibles de conseguir.

De todos modos, es entendible, en un país que entroniza a ídolos con pies de barro que se desmoronan en público de la forma más decadente posible y que si no estudiaste en Berkeley no sos “músico”, es lógico que un estilo que no se caracteriza por la pirotecnia instrumental, que no tiene mayores pretensiones que roquear y pasar un buen rato, no sea recibido con los brazos abiertos.
No importa, los que amamos el power pop sabemos que nada de eso hace falta, que no hay manera de derrotar a una canción perfecta de tres minutos de duración. Suficiente.






Chequear también:

Varios artistas - Poptopia! 70's Power Pop Classics
Varios artistas - D.I.Y.: Shake It Up: American Power Pop II (1978-80)
The Greenberry Woods - Big Money Item


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