miércoles, 26 de enero de 2011

Disco del Mes: Del-Lords - Frontier Days

The Del-Lords
Frontier Days
1984










American Beat Records

viernes, 21 de enero de 2011

Video de la Semana: Tame Impala - Expectation


Australianos y psicodélicos (psicodélicos en serio), los Tame Impala son los responsables de uno de los mejores discos del 2010, el excelente Innerspeaker.

jueves, 20 de enero de 2011

Buzzcocks - A Different Kind of Tension


Los Buzzcocks, a esta altura del partido, no necesitan presentación. Pero bueno, nunca viene mal una breve “refrescada”. Fueron uno de los tantos grupos que se formaron luego de ver en vivo a los Sex Pistols, en esa especie de “Gira de Evangelización” que hizo que muchos salieran disparados a comprar instrumentos. Primero contaban con Howard Devoto, con quien registraron el fundamental EP Spiral Scratch, producido por el ineludible Martin Hannet. Devoto se iría casi en seguida para formar Magazine y los Buzzcocks quedarían en manos (en lo que a composición se refiere) de Pete Shelley y Steve Diggle.

Son vistos hoy en día como una banda de hits en formato de disco simple, esas bombas de tres minutos a toda velocidad, con mucha melodía, coros y ganchos pop desparramados a diestra y siniestra. Con letras cínicas y descreídas pero con un indudable tinte romántico. Ese “preconcepto” está ayudado por lo que significa actualmente el fantástico Singles Going Steady, que recopila varias de esas perlas indispensables y que es, sin dudas, el disco más famoso y recordado de este grupo oriundo de Manchester.

Pero el disco que hoy nos ocupa ayuda mucho a disipar esa idea simplificada que se tiene de los Buzzcocks; A Different Kind of Tension, el tercer y último larga duración de la primera etapa de la banda. Seguro, también están los temas que todos esperamos y adoramos como "You Say You Don't Love Me", "I Don't Know What to Do with My Life" y "I Believe". Pero al igual que en los dos primeros trabajos de estudio (Love Bites y Another Music In a Different Kitchen) es en los discos donde todas las facetas de la banda se ponen en evidencia. El amor por Kraftwerk, Roxy Music y el kraut-rock siempre se manifiesta en esos “album tracks” de corte netamente experimental, en donde se juegan con alguna que otra ficha inesperada. En A Different… este costado está más acentuado que nunca. Hay más producción, más detalles finos, es un disco más “difícil”, bueno… todo lo “difícil” que puede llegar a ser un disco de los Buzzcoks. Vamos, esto no es Amon Düül, esto es punk rock, con una vuelta de tuerca muy interesante, pero punk rock al fin y al cabo. Por ejemplo "I Believe", que, a pesar de su extensa duración, fue utilizado para aparecer como un simple, es una excelente muestra de lo que consiguen; combinan la inmediatez de unas estrofas recordables al instante (con Shelley haciendo una lista de todas las cosas que ama), con unos trucos de estudio muy buenos. Termina la “canción” y aparece un torbellino de guitarras que suben y bajan, se entremezclan, teclados y un largo etcétera. Una pequeña y modesta obra maestra.

Como guinda de la torta, en la reedición de lujo, además de los tradicionales temas de descarte, las tomas de estudio y en vivo, aparece entero el último EP de los Buzzcocks, el excelente Parts 1, 2, 3 que tiene los últimos tres simples con sus respectivas caras “B”. Los ecos de la ineludible influencia de los Buzzcoks se pueden rastrear en una buena cantidad de grupos y solistas actuales. Algunos los entendieron mejor que otros, pero la huella que han dejado es grande y eso es lo que importa.






Chequear también:

Descendents - I Don't Wanna Grow Up
Supergrass - I Should Coco
Buzzcocks - All Set


sábado, 15 de enero de 2011

5 Canciones 5: Johnny Rivers, Slade, Thin White Rope, The Electric Soft Parade y Kasabian


The Carpet Man
Johnny Rivers
Se puede acusar a Johnny Rivers de “subirse al tren” de la psicodelia y las “buenas vibras” del Verano del Amor. Pero nadie puede negar que, al menos, se tomó el trabajo de hacerlo con buen gusto. Una canción de un compositor brillante; nada menos que Jimmy Webb, que también produce, arregla y compone la mayoría de las canciones de Rewind. Los coros, las trompetas… es el sonido de California de fines de los 60's compactado en tres minutos de una canción perfecta.


Aparece originalmente en: Rewind (1967)

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She Did It to Me
Slade
En la mejor etapa de Slade (¿Toda la década del setenta?) eran una de esas bandas que le daban mucha importancia a los simples y -por ende- a sus respectivas caras “B”. Esos temas casi nunca aparecían en los discos de estudio. El semi-pirata Gospel According to Noddy! nos ahorra horas de búsqueda y unos cuantos billetes juntando en un solo CD la mayoría de esas joyas. "She Did It to Me" era la contrapartida de "Bangin' Man" y usa la misma progresión de acordes que hemos escuchado miles de veces. Pero bueno, esto es Slade.


Aparece originalmente en: Lado B del single de 7" The Bangin' Man (1974)


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Not Your Fault
Thin White Rope
¡Espectacular forma de abrir un disco! Una batería con un sonido inmenso marca el tempo y en seguida aparece la guitarra de Roger Kunkel enferma y sucia con un wah-wah bien a tono. Cuando aparece la voz temblorosa y completamente personal de Guy Kyser diciendo “Sé que estás confundiéndote, preguntándote por todo lo que está a tu alrededor…” ya está todo cerrado, empacado y listo para partir. Temazo.


Aparece originalmente en: Moonhead (1985)


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There's a Silence
The Electric Soft Parade
También, esta “fórmula” la hemos escuchado infinidad de veces, pero… debe ser la magia de la música porque jamás falla. Una línea de bajo sinuosa y sugerente, la batería bien derecho, casi inaudible, con un ritmo funk apenas sugerido, unos pocos compases en ese plan y de repente un estribillo explosivo que estalla en mil pedazos. Infalible.


Aparece originalmente en: Holes in the Wall (2002)


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Ladies & Gentlemen, Roll the Dice
Kasabian
En medio de un disco moderno, con pretensiones de todo tipo, de una banda infladísima por los medios ingleses, aparece esta canción totalmente despojada del andamiaje rimbombante del tercer disco de Kasabian. Guitarrita acústica, acompañamiento casi nulo, y la voz frágil de Sergio Pizzorno que se muestra vulnerable por primera vez en su carrera. Igual no pueden evitar el toque arrogante: “damas y caballeros… tiren los dados”.

Aparece originalmente en: West Ryder Pauper Lunatic Asylum (2009)


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martes, 11 de enero de 2011

The Nitty Gritty Dirt Band - Ricochet


Ricochet, el segundo disco de Nitty Gritty Dirt Band dista mucho de ser una obra maestra. Tampoco es un disco imprescindible y ni siquiera es el mejor disco de esta gran banda californiana. Pero cualquiera que tenga más de 100 o 200 discos sabe que no hacen falta epítetos grandilocuentes para atesorar otro disco entre nuestras posesiones más preciadas. Eso sí, Ricochet sí es una muestra perfecta del asombroso eclecticismo del que eran capaces, un pasaporte directo a una época en donde el oficio y la musicalidad eran valores supremos. Demasiado idiosincráticos como para ser exitosos.

Pero vamos directo al grano que hay para entretenerse largo y tendido. A pesar de que la participación de Jackson Browne en esta historia es más bien anecdótica, el disco empieza con "Shadow Dream Song", una de las canciones más hermosas de todo el canon de Browne, bien de la época a nivel tanto lírico como instrumental, es una meditación sobre el paso del tiempo y la aceptación del cambio como forma de auto-superación. "Ooh Po Pe Do Girl" es blues-rock rápido, lleno de coros y tiene mucho con ver con los Mamas & the Papas o lo que harían los Grateful Dead después del período psicodélico inicial. Al igual que sus congéneres los Charlatans (no confundir con la banda inglesa homónima), los Nitty Gritty dominaban perfectamente géneros de otras épocas y "Coney Island Washboard" es un ragtime hecho y derecho, al mejor estilo "Años 20", con banjos saltando por los aires y la trompetita con sordina tan típica. "Put a Bar in My Car" es bluegrass puro, bien a contramano, escuchando esto es fácil entender porque Ricochet pasó casi desapercibido… ¡Son todos los temas distintos! Más o menos en la misma vena sigue "It's Raining In Long Beach" pero esta vez con unos coros a tres voces que son una delicia. Si hay una verdadera canción conmovedora en el álbum es sin dudas "Tide of Love", bien folk, arpegiada, va creciendo junto al acompañamiento y es una comparación entre los movimientos inexorables del mar -las mareas- con los del corazón, una oda al amor “cueste lo que cueste”. Preciosa por donde se la mire. En menos de tres minutos dijo todo lo que tenía que decir. Vuelve el jazz de la mano de "Happy Fat Annie" con Bruce Kunkel, uno de los varios compositores dentro del grupo, escateando a toda velocidad. "Call Again" también es folk-rock del mejor, podría estar en cualquiera de los discos de los Byrds de la primera etapa. Para cerrar de una manera cómica y extravagante está "The Teddy Bear's Picnic" (¡El picnic del osito de peluche!) que es una especie de marcha militar chiflada, con unos coros rarísimos, todos gritando desafinados e imitando burlonamente voces de niños.

Recién con Uncle Charlie & His Dog Teddy, a principios de la década siguiente, empezaron a vender discos. Una versión del clásico de Jerry Jeff Walker "Mr. Bojangles" les abrió un número nada despreciable de puertas y tienen una carrera larga, llena de logros. A pesar de que el paso de los años ha dejado un poco de lado los méritos de Nitty Gritty Dirt Band, quizás sea hora de que eso se revierta. En una época llena de “rescates emotivos”… no sería nada extraño.







Chequear también:

Nitty Gritty Dirt Band - Will the Circle Be Unbroken
The Flying Burrito Brothers - Burrito Deluxe
Michael Nesmith - And the Hits Just Keep On Comin'


lunes, 10 de enero de 2011

Thin White Rope - Sack Full of Silver


Un lugar común tan difundido como incierto: que los 80's fue una época exclusiva de peinados horrendos, sintetizadores flatulentos y bandas de metal supuestamente glamoroso con la misma inteligencia que el hámster que corre en la ruedita en la casa de tus tíos. Afortunadamente, una zambullida apenas más profunda revela que nada está más alejado de la realidad. En los 80's hubo para todos los gustos. Eso sí, pasó desapercibido en muchos casos, pero que pasó… vaya si pasó. Claro, en MTV no estaba el post-punk más abrasivo, el roots-rock más interesante y muchísimo menos el movimiento que se conoció como Paisley Underground. Basicamente un conjunto de bandas que compartían una escena, gustos en común y -sobre todo- no se avergonzaban de esgrimir las guitarras como paradigma. Tampoco miraban con desprecio el impresionante legado histórico musical que tenían por detrás, todo lo contrario.

De todas formas, la gran mayoría de esas bandas (Dream Syndicate, Green On Red, etc.) renegaban de esa etiqueta y Thin White Rope, la banda que hoy nos ocupa, se encargó de despegarse en seguida de cualquier atisbo de clasificicación o encasillamiento. No tenían ningún reparo en ubicar una versión de Marty Robbins al lado de una de Suicide. O una de Lee Hazlewood con una de "Yoo Doo Right" de Monster Movie, de Can. Esta última aparece en este, en Sack Full of Silver, el cuarto larga duración de los californianos. ¿Por qué? Porque absolutamente todo lo que pasaba por las manos de Thin White Rope adquiría personalidad propia. Tomando el nombre de la denominación que usaba William Borroughs para el semen, es un gesto que ofrece una aproximación bastante certera del sonido de Thin White Rope. Las letras del cantante y guitarrista Guy Kyser tienen ese toque perverso y desconcertante. ¿La música? Depende en gran parte de la laboriosa tarea del guitarrista Roger Kunkel y la voz de Kyser, que es de esas que se reconocen al instante. Sórdida, con un vibrato casi constante, rasposa, entonando esas canciones que sin ser completamente innovadoras a nivel sonoro, tienen un sello de fábrica y -dicho sea de paso- podrían haber sido grabadas ayer nomás que nadie lo notaría.

En Sack Full of Silver está "The Ghost" siempre al borde del estallido nervioso, el hecho de que nunca termina de explotar del todo ayuda a crear la tensión que casi siempre está presente en la música de Thin White Rope. El disco en realidad empieza con "Hidden Lands", un gran tema por donde se lo mire. También está "Whirling Dervish" que sería algo así como un Johnny Cash totalmente pasado de vueltas, borracho, a toda velocidad por un camino de tierra y rodeado de montañas. Pero es muy difícil elegir los puntos altos de este disco (o de cualquiera de esta banda en realidad), todos los temas tienen su atractivo y -otra vez- un vistazo atento a las letras puede deparar no pocas sorpresas.

Este es el anteúltimo disco de estudio de Thin White Rope, antes de The Ruby Sea, otro trabajo muy valioso. Pero atención: quienes no los conocen, no tengan miedo de aventurarse en los rincones más sombríos de la discografía de la banda, hay EP's, discos en vivo y compilaciones de rarezas y en todos hay al menos cuatro o cinco (como mínimo) diamantes de esos que tanta nos alegra descubrir. ¡Salud!






Chequear también:

Thin White Rope - Exploring the Axis
Thin White Rope - Squatter's Right (EP)
Thin White Rope - The One That Got Away



domingo, 9 de enero de 2011

Chuck Berry - One Dozen Berrys


Que el rock tiene una deuda impagable con el gran Chuck Berry no es ninguna novedad. Como uno de los pioneros definitivos, fue sin dudas uno de los grandes innovadores del siglo XX. Su estilo inconfundible, con tres o cuatro acordes, letras divertidas y esos solos rápidos e intrincados son el sello del rock and roll tal y como lo conocemos. Si hay que mostrarle a alguien que no tiene la menor idea de qué se trata todo esto, cualquiera de sus clásicos puede ser una buena elección. Y clásicos, si nos ponemos a revisar, tiene millones. Todos esos temas que los chicos del colegio secundario inglés se pasaban escuchando hasta el cansancio. Esos mismos que luego serían los Animals, Beatles, Stones, Hollies y tantos otros. Esos grupos aprendieron a tocar con esos grandes temas. Con "Johnny B. Goode", con "Around and Around", con "Almost Grown", etc. No hay que olvidar que todavía estamos en la época del disco simple. Un tema de un lado y su correspondiente cara “B”.

Quizás un poco por eso, lo que sí resulta para muchos sorprendente, es que los discos de estudio del viejo Chuck, esos LP's armados un poco a tientas, alrededor de cuatro o cinco perlas imbatibles, son valiosos, interesantes y permiten ver al artista yendo un poco más allá de las características que lo han hecho ser lo que es. En One Dozen Berrys, su segundo larga duración, hay joyas como el instrumental "Blue Feeling" con sus aires hawaianos o "La Juanda (Española)", un ritmo latino con Berry balbuceando graciosamente en la lengua de Cervantes. También "Rockin' at the Philharmonic", otro instrumental, esta vez mucho más jazzero, con unos solos de guitarra muy buenos, evidenciando un instrumentista más complejo que la idea generalizada que se tiene de el, deja lugar a los demás instrumentos para que se luzcan, el piano en este caso. Una verdadera delicia. ¿Otro tesoro enterrado? Casi al final del disco, la balada "How You've Changed", sutil como pocas.

Y por supuesto también están los super-archi-clásicos, en One Dozen Berrys aparecieron por primera vez "Sweet Little Sixteen", "Reelin' and Rockin'" y nada menos que "Rock & Roll Music". George Harrison, que la había cantando en Beatles For Sale, siempre contaba que cada vez que iba a Japón se la seguían pidiendo como si se tratara de un tema de su autoría. ¿Y que se puede decir de estas pequeñas maravillas que no se haya dicho ya? Es música inoxidable, sincera, verdadera, sin artificios, de una época en que el estudio de grabación y la música tocada en vivo iban de la mano. De ahí es que todavía hoy haya tantos fanáticos de este sonido, que ha experimentado vaivenes a lo largo de los años, pero que siempre se encarga de resurgir cada tanto. Como siempre sucede, los argumentos que para muchos son sólidos, para otros son defectos. Cada cual elegirá de que lado ponerse.







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Jerry Lee Lewis - She Even Woke Me Up to Say Goodbye
Chuck Berry - St. Louis to Liverpool
The Stray Cats - Rant 'n' Rave with the Stray Cats


jueves, 6 de enero de 2011

Motörhead - Inferno


Los que amamos a Motörhead nos comportamos de manera irracional. Es lógico en parte; la música actúa en nuestros organismos de manera irracional. Nos gusta, no nos gusta, nos agrada, nos molesta, pero es difícil explicar qué es exactamente lo que pasa cuando nos exponemos a determinados sonidos. Cuando nos dicen cosas como “...pero si vienen haciendo el mismo disco hace años” miramos para otro lado, desdeñosamente, porque sabemos que algo de cierto hay en esa afirmación. No importa, es Motörhead, está Lemmy, canta Lemmy, él es el que escribe las letras (que muchas veces son muy buenas) y el es que timonea un barco que ha atravesado todas las tormentas. Y todos sabemos que a Lemmy no se lo cuestiona. Es simple: los amás o te son indifentes y -por supuesto- podés optar por odiarlos, un sub-grupo con no pocos acólitos.
Algunos pergaminos para exhibir tiene el hombre: empezó a fines de los 60's con los Rocking Vicars, probando suerte más que nada, siguió con Sam Gopal con quienes grabó un disco acústico y psicodélico que es una delicia y dejó su marca en Hawkwind. Nada menos que Hawkwind, los viajeros del espacio, los inventores del rock más alucinado y alucinante. Ahí cantó el simple más exitoso de la banda, el gran "Silver Machine" y compuso algún que otro tema en discos indispensables como Warrior on the Edge of Time o Hall of the Mountain Grill. Después lo expulsaron del grupo por un escándalo de drogas en la frontera con Canáda, en plena gira. Dolió, por supuesto, pero no se iba a dar por vencido por tan poca cosa.

Todos saben de qué se trata Motörhead. Es rock duro, rápido, sin vueltas, irreverente y sucio. Tienen el dudoso mérito de ser la banda que se llevaba bien tanto con los punks como con los incipientes heavies de fines de los setenta y principios de los ochenta. Es que en realidad Motörhead está a mitad de camino de esos dos géneros, en realidad, toman lo mejor de ambos mundos. Está la velocidad y la picardía cínica del punk rock pero no hay crestas ni falsas poses. Y también está la potencia atronadora del heavy metal sin su habitual estrechez mental. Si bien es bastante cierto eso de que “nunca cambiaron”, un análisis más preciso convierte esa premisa en discutible. La “Trilogía Dorada” conformada por Overkill, Bomber y Ace of Spades es el patrón con el que hicieron todos los discos hasta el grandioso 1916, a principios de los noventa, momento en que el sonido se vuelve más pesado, actual, la formación cambia y la manera de componer también, pero conservan todos los rasgos que los identifican. En el medio hay discos que permiten vislumbrar esta ligera vuelta de tuerca, como Another Perfect Day o Orgasmatron.

Desde la década del 2000 para adelante han experimentado una especie de resurgimiento, con reconocimiento de colegas y público, películas y conciertos, miles de conciertos. También han adoptado un frenético ritmo en cuanto a producciones discográficas, sacan un disco cada un año o dos. Ya lo dijo Lemmy: “Es fácil; salimos de gira y cuando volvemos hacemos otro disco”. Por cierto… ¿De qué se trata Inferno, del 2005? Es fácil; ni más ni menos que otro disco de Motörhead.






Chequear también:

Motörhead - On Parole
Motörhead - Rock 'n' Roll
Motörhead - Kiss of Death


martes, 4 de enero de 2011

Warren Zevon - Bad Luck Streak In Dancing School


Para Warren Zevon las cosas no fueron fáciles. Se fue de un hogar destruido muy joven y de ahí en más deambuló por varios grupos, trabajó como sesionista y compositor y vió todo lo que viene de la mano de una vida repleta de sobresaltos. Recién a mediados de los 70's, con varias entradas fallidas al estudio de grabación y de la mano de su amigo Jackson Browne, empezó a dar frutos el esfuerzo.

El disco era Excitable Boy y era el que tenía el inmortal "Warewolves of London". A partir de ahí, la fama y el éxito empezaron a hacer estragos, se volvió alcohólico y entró en una fuerte depresión. Con el disco que hoy nos ocupa, Bad Luck Streak In Dancing School volvió a levantar cabeza. Es que Bad Luck… es un gran disco, hay variedad dentro de un estilo muy definido y está la pluma afiladísima de Zevon, una herramienta que es, probablemente, su caballito de batalla. Sarcástico, inteligente (sin pasarse de listo) y observador, podría ser una versión norteamericana de Ray Davies, con todo lo que eso implica.

Empieza con el tema que le dá el título, que podría traducirse como "racha de mala suerte en el colegio de danzas". Con unos violines que nos descolocan un poco y casi en seguida aparecen las guitarras. Esas guitarras. Graves, fuertes, cortantes. El tema avanza a los tumbos al principio pero en seguida se acomoda para lucimiento de Browne, que se encarga de esa guitarra slide tan característica. Después, una gran versión, nada menos que de "A Certain Girl", el tema que solían hacer los Yardbirds de la primer época, pero totalmente transformado. Más oscuro, algo perverso, bastante cerca del timbre vocal de John Cale, que también “deconstruyó” el "Heartbreak Hotel" de Elvis. En "Jungle Work", el tema que sigue inmediatamente, se acerca aún más al galés ex-Velvet Underground, podría situarse comodamente dentro de Fear, Helen of Troy o cualquiera de los discos clásicos de Cale. ¿Puede que Nick Cave haya prestado atención a esto? Muy probablemente.
En la lacrimógena balada "Empty-Handed Heart" dice: “¿Encontraré alguna vez otro amor? / Le rezo a Dios para que eso suceda / Hemos pasado por buenos tiempos / Pero el tiempo no se queda quieto / Rueda como una roca montaña abajo”. Es la historia del perdedor eterno, del condenado al fracaso, desde un punto de vista cómplice y -logicamente- autobiográfico. Hace un par de años los Drive-By Truckers hicieron una magnífica versión del que quizás sea el clásico inoxidable del disco, la fábula sureña "Play It All Night Long". Gran tema. "Jeannie Needs a Shooter" a medio tiempo, con sus guitarras que responden a las estrofas y los violines tejiendo un armazón melódico, para acompañar otra muestra del sentido del humor retorcido de Zevon, es la historia de la chica adinerada que se fuga con el forajido. ¿Otro retazo autobiográfico? Y…

Después vendría el disco en vivo para aprovechar el “aventón” de Bad Luck Streak In Dancing School, las amistades y flirteos con los músicos de generaciones más jóvenes, sobre todo de los R.E.M. (toda la banda excepto Michael Stipe). Con ellos grabaría el gran Sentimental Hygiene que fue considerado un retorno en forma y armaría los Hindu Love Gods. En un último giro macabro del destino, uno de sus último discos de estudio se llamó My Ride Is In, que sería algo así como: "Mi carroza está aquí". Zevon falleció al poco tiempo pero para ese entonces ya tenía todo el reconocimiento de fanáticos y colegas. Merecido. Muy merecido.







Chequear también:

Warren Zevon - Stand in the Fire
Randy Newman - Trouble In Paradise
Hindu Loves God - Hindu Loves God


lunes, 3 de enero de 2011

Video de la Semana: Interpol - My Chemistry


Original video de Interpol. Aparece en el tercer disco de la banda: Our Love to Admire.

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