jueves, 25 de noviembre de 2010

Chad & Jeremy - Of Cabbages and Kings


Of Cabbages and Kings. Sería algo así como “De repollos y reyes”. Ya en el título se puede vislumbrar la atmósfera lúdica y “liviana” que hay en los surcos del disco “Cosecha ‘67” de Chad & Jeremy. Un año antes habían hecho Distant Shores, un disco precioso por donde se lo mire, pero acá dieron un salto cuantitativo. Es cierto, la psicodelia había explotado por todos lados, no se podía quedar afuera.
Para Cabbages… ya estaban viviendo en California, grabando con Gary Usher, recién salido de ayudar a los Byrds a parir esa obra maestra que fue The Notorious Byrd Brothers.

Jeremy Clyde era la mitad “cool” del dúo, mientras que Chad Stuart era el músico “en serio”, el que sabía qué obtener de una orquesta, qué pedirle a un productor o escribir en partitura una sección para los bronces. Se complementaban perfecto, como suele ser en el caso de los dúos. Cabbages… tranquilamente podría inscribirse en lo que se llamó Sunshine Pop, con Curt Boettcher (Millenium, Sagittarius), The Association, Left Banke, por nombrar sólo a algunos. Una música delicada, sutil, con muchos arreglos, apelando casi siempre a una amplia paleta sonora y cantada formidablemente, con intrincadas armonías vocales. Una especie de nuevo período barroco. También los “grupos mayores” trabajaron dentro de este subgénero (Beatles, Beach Boys, etc.) pero no sería del todo acertado incluirlos; abarcaban demasiado como para cualquier etiqueta. Como sea, Gary Usher fue fundamental para Chad & Jeremy, los escuchaba, les daba tiempo, ponía la cara frente a la compañía discográfica y -sobre todo- aportaba mucho a nivel arreglos.

Of Cabbages and Kings, muy a tono con la época tenía dos caras bien diferenciadas. En la cara “A” estaban las canciones propiamente dichas y había para todos los gustos. Olvidensé de cualquier tipo de estridencia, esto es otra cosa. Esto es sutileza, ideas originales, colchones de guitarras acústicas que son los cimientos para pequeñas “Sinfonías Adolescentes”. Un sitar por aquí, un oboe por allá y las voces patentadas de Chad & Jeremy (siempre apenas por encima del susurro) aumentadas por un muro de coros, coros y más coros. Pero… ¡A no engañarse! Nunca, en ningún momento aparece el menor atisbo de sobreproducción, de “empaste”. Todo lo contrario, el trabajo de Usher es digno de admiración, todo está puesto en su lugar preciso, sobresaliendo cuando la canción lo requiere. "Rest in Peace", uno de los mejores temas de fines de los 60's, es un ejemplo perfecto. Una historia a la manera de Charles Dickens, narrado por un artista decorador de sepulturas envuelta en una maraña de sitars y violines. Atraviesa al menos seis o siete ideas musicales, cuando todos sabemos que una canción “estándar” tiene dos o a lo sumo tres (estrofa, estribillo, puente).
Para la cara “B” queda el momento en donde realmente se pusieron a prueba: "The Progress Suite" y es eso que su nombre bien indica; una suite orquestal. Sí, como Saint-Saëns, como Grieg pero… psicodélica!!! Para ser un poco más claros, sería algo así como lo que era la cara “B” de Yellow Submarine (que salió despúes que este disco) que había compuesto George Martin para utilizar en la banda sonora de la película. Se puede decir cualquier cosa de Chad & Jeremy pero no que les faltaba ambición.

¿Ventas? Pocas ¿Éxito de crítica? No mucho en realidad. De hecho después de Cabbages and Kings, al año siguiente apareció The Ark, prácticamente en la misma vena que este disco que hoy nos ocupa, y poco después el dúo se disuelve momentáneamente y Clyde vuelve a Inglaterra y a la actuación (era actor de teatro) que tanto amaba.
Ellos, todavía hoy, se acuerdan de la época de Cabbages y The Ark como la mejor etapa de sus vidas.





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Chad & Jeremy - Second Album
The Millenium - Begin
Camera Obscura - Let's Get Out of this Country


jueves, 18 de noviembre de 2010

Video de la Semana: The Panics - Feeling Is Gone


El rock narcótico y aletargado de The Panics también viene de Australia y Cruel Guards es uno de los mejores discos de la década que acaba de irse.

jueves, 11 de noviembre de 2010

Primal Scream - Vanishing Point


Primal Scream es la banda perfecta para ejemplificar los comportamientos tendenciosos y advenedizos de cierta prensa especializada. Un breve repaso: segunda mitad de los ochenta, quieren ser los Byrds y usan camisas paisley para la tapa del primer disco, Sonic Flower Groove ¿Resultado? Se les rieron en la cara. Casi en seguida agarran las camperas de cuero y quieren ser los MC5 y los Flamin' Groovies en el segundo disco, titulado simplemente Primal Scream. También, se burlaban de cosas tan triviales como los cortes de pelo. ¿La música? Bien gracias. Fines de los ochenta / principios de la década siguiente. Estallido de la cultura rave. Deciden saltar al tren y eligen productores de moda para Screamadelica. De la noche a la mañana son los mejores del mundo, la banda a imitar y tener en cuenta. Drogas, éxito, lo de siempre. Deciden sacar un disco bien 70's, inspirados en Exile On Main Street, los Faces, Thin Lizzy y el rock sureño. Los despedazan, se ensañan con ellos. "¡Traición!" Dijeron algunos. No era para tanto. De hecho Give Out But Don't Give Up dejó un par de hits que todavía suenan con fuerza y convicción.

Al borde del abismo, entra Gary “Mani” Mounfield con toda la resaca de su paso por los Stone Roses y graban este disco, Vanishing Point, otro portazo, otra vuelta de tuerca. ¿El mejor disco de Primal Scream? Y… es un serio candidato ¿Por qué no?
Se puede decir que Bobby Gillespie es un ególatra empedernido, un bocón bastante difícil de digerir, pero no se puede negar que el tipo es un apasionado total. Adora lo que hace. En todas las entrevistas siempre estaba hablando de bandas que a nadie le importaban, nombrando discos que le interesan a pocos... avivando giles bien podríamos decir.

"Burning Wheel": impresionante. ¡Que buena manera de empezar un disco! ¿Qué es esto? ¿Música del lejano Oriente? ¿Arabescos? Es psicodelia retorcida, es rock, del mejor.
¿Quieren bandas sonoras para películas de culto? ¿Música de persecuciones que no sea siempre la misma? "Kowalski", como el protagonista de la película que da título al disco. Cuelgue drogón de día después en "Out of the Void" con Gillespie sonando a pasitos del desmayo. "Stuka" es dub moderno, actual, futurista, Lee “Scratch” Perry se hubiera hecho una fiesta con esto.
¿Rock sucio y desprolijo? "Medication", uno de los mejores temas, anticipando a gran parte del rock de guitarras de la primer década del siglo veinte.
¿La sorpresa? Una versión de "Motörhead" de Mr. Kilmister, un track semi-oculto de la primer época que el gran Lemmy debe haber aborrecido (pero seguro que disfruto de los royalties).

Vanishing Point les dio la bocanada de aire fresco que necesitaban y de ahí en más han hecho y deshecho a su antojo, casi que se han convertido en una de esas bandas que pocos se atreven a cuestionar y, por ende, se vuelven más cuestionables.
Como curiosidad vale destacar que a principios del 2000, tuvieron un impresionante hit con una versión rarísima de un clásico de Lee Hazlewood, con "Some Velvet Morning". Sonó en todos lados, desde el boliche más “cool” hasta la panadería de enfrente de tu casa y fue banda sonora de señoras gordas haciendo compras. Paradojas de este circo que se niega a cerrar sus puertas.





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Happy Mondays - Bummed
Primal Scream - XTRMNTR
Kasabian - West Ryder Paper Lunatic Asylum


miércoles, 10 de noviembre de 2010

5 Canciones 5: Los Lobos


River of Fools

Una canción melancólica, triste y reflexiva de esas que les salen tan bien. Hay clave, acordeón y la voz casi quebrada de César Rosas. Aparece en un disco sin desperdicio; By the Light of the Moon, el tercer larga duración.

Aparece originalmente en: By the Light of the Moon (1987)

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Estoy sentado aquí

Por cualquiera de las canciones de La pistola y el corazón hay varios grupos que darían algún que otro órgano vital (Caléxico, Giant Sand, etc.). Es un homenaje al compositor mexicano José Alfredo Jimenez, una ranchera lenta y desesperadamente romántica.

Aparece originalmente en: La pistola y el corazón
(1988)

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Alone In a Crowd

Los Lobos fueron invitados para grabar en el tributo a Johnny Thunders y, en otra clara muestra de eclecticismo, hacen volar por el aire a una de las grandes canciones desconocidas del ex-New York Dolls.
Los Replacements se reíen cómplices al costado del escenario.

Aparece originalmente en: I Only Wrote This Song for You: A Tribute to Johnny Thunders (1995)


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Tony y María

Relata el drama que viven los inmigrantes mexicanos sin caer en la sensiblería barata y los golpes bajos. Con amor, con cariño por sus compadres y con una melodía y unos arreglos delicadísimos. La percusión extraña, al mejor estilo Tom Waits (un fan confeso) agrega una cuota extra y ni hablar de esos violines. Va subiendo la intensidad de a poco, sin llegar a explotar en ningún momento. Temazo.


Aparece originalmente en: Good Morning Aztlán (2002)


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On Main Street

Un shuffle sinuoso y muy sugerente del último disco hasta la fecha. Los créditos corren por cuenta de David Hidalgo y Louie Pérez. Sí, los mismos de siempre, con más de treinta años de carrera a cuestas, Los Lobos han hecho de todo y con todos (han colaborado en infinidad de proyectos ajenos a la banda) y siguen haciéndolo con el mismo nivel que han sabido mantener.

Aparece originalmente en: Tin Can Trust (2010)


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The Adicts - Life Goes On


Life Goes On se llama el disco del 2009 de los Adicts. La vida sigue. Y en muy buena forma. ¿Cuántos grupos del punk primigenio se pueden jactar de seguir en estas condiciones? Con la formación prácticamente sin alteraciones, roqueando como pocos y haciendo muy buenas canciones, a los Adicts se les puede colgar la etiqueta de “Grandes Sobrevivientes”. Los tipos tienen una imagen muy fuerte (se visten como Alex de la Naranja Mecánica) y tienen en su haber unos discos geniales, Sound of Music, Fifth Overture o el más reciente Rise and Shine y este tranquilamente puede ayudar a engrosar esa lista.

Claro, a pocos les importa hoy en día. No esperen de Life Goes On un brusco golpe de timón con respecto al sonido clásico de la banda. No va a haber grandes renovaciones ni saltos estilísticos pero sí van a encontrarse con un buen puñado de pequeños himnos, en difinitiva, lo que siempre han hecho. Aquellos que tengan expectativas tan altas ante un nuevo disco de los Adicts probablemente se encuentren en serios problemas mentales. Pero cualquier grupito de adolescentes imberbes que tengan una canción como "I Love You But You Don't Come Near Me" estaría en la tapa de todos los semanarios acostumbrados a “inflar” bandas y a darles la espalda al mes siguiente. ¡Y ni siquiera es la mejor canción del álbum!

Por supuesto que no faltan las características esenciales que todo disco memorable de los Adicts tiene que tener; ahí está el temita medio en joda en "Reaky Deaky Boys & Girls", ganchero, con esos coros que ningún estadio jamás cantará. El temazo inoxidable podría llegar a ser "The Whole Worlds Gone Mad" o "We Ain't Got a Say" pero seguro que cada oyente tendrá sus favoritos porque el nivel es muy parejo. También está el “tema raro” y esta vez es "Mr. Hard" con un ritmo sincopado medio gitano, árabe o lo que sea que se les ocurra. Los muy pillos se guardan el tema del título justo para el final del disco, desafiando (mejor dicho ignorando) a los impacientes de la era del mp3's. Con un estribillo apto para todo corista borracho improvisado que se atreva, es uno de esos que, de a poco, se va haciendo lugar entre los temas más recordados. La sorpresa del final merece destacarse también, el disco no termina donde parece.

La tapa no ayuda mucho y el hecho de que el disco es muy nuevo tampoco, pero es muy probable que Life Goes On tenga lugar en los corazones de quienes aman a los Adicts, que no serán muchos pero en el futuro quizás se multipliquen… bueno, mejor no hacer tantos pronósticos, pero, por ahora… la vida sigue!!!





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The Adicts - Songs of Praise
The Adicts - Smart Alex
The Adicts - This Is Your Life


lunes, 8 de noviembre de 2010

Parliament - Mothership Connection

Acá es donde empezó todo. Estos son los tipos que inventaron esto del funk. En realidad EL tipo. George Clinton, el alma máter, el titiritero al comando de este monstruo, el cerebro detrás de esta gigantesca agrupación de músicos que llegaban a ser hasta cincuenta arriba del escenario. ¡Y todos vestidos de la manera más estrafalaria y marciana posible!
Hemos escuchado esto mismo ochocientas millones de veces pero… mal hecho. Muchos creen que es fácil pero no, todo lo contrario. Y para comprobarlo, nada mejor que escuchar prácticamente cualquiera de los discos de Parliament (o de Funkadelic, la banda paralela) de la década del setenta y luego poner a cualquiera de sus millones de imitadores. Unos son buenísimos, inapelables y los otros no son más que una copia deslucida. Funkentelechy Vs. the Placebo Syndrome o The Clones of Dr. Fankestein de Parliament o Hardcore Jollies de Funkadelic, cualquiera de esos discos destroza a todos los malos exégetas de las enseñanzas de Mr. Clinton. El groove es la piedra angular de este género, tomando como partido a James Brown y Sly Stone, añadiendo un pizca de psicodelia, humor fumón absurdo y mucha, pero muchísima producción se logra este cóctel irresistible. Puede no gustar, es cierto, pero no se puede negar que esto es el quid de la cuestión.

Tomemos por ejemplo "Supergroovalisticprosifunkstication" (¡Qué título!). En medio de los cinco minutos -y fracción- que dura, aparece una sección instrumental que bien podría haber sido de Yes o de un disco de Emerson, Lake & Palmer. Una especie de interludio espacial en medio de un funk espeso, viscoso. Golpe de batería y, otra vez, de vuelta a la pista de baile.
En Mothership Connection Bootsy Collins se luce como nunca, haciéndose cargo de varios instrumentos además del bajo, por supuesto, y se nota, claramente.
Por lo demás, los bronces brillan a lo largo y ancho de la placa, subrayando, apareciendo y desapareciendo en los momentos justos. A veces cuesta creer que haya tanta gente tocando al mismo tiempo, un ejemplo de “democracia musical”, todos tocan lo que hace falta, nadie se interpone y todo está puesto al servicio del total, nadie intenta sobresalir, salvo en los momentos que realmente hace falta.

Casi no hace falta decir que la fórmula encontrada por Clinton y los suyos dio muchísimo resultado, sobre todo a nivel económico y supieron sacarle a la gallina de los huevos de oro todo el provecho posible. Para la primera mitad de la década, P-Funk tenía en su haber casi diez discos sumando a las dos agrupaciones.
Concluyendo: parece fácil. Pero no lo es.





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Parliament - Osmium
Funkadelic - Cosmic Slop
War - The World Is a Ghetto


domingo, 7 de noviembre de 2010

Fairfield Parlour - From Home to Home


Sólo buena música. De eso se trata esta vez. No busquen historias sórdidas de lujuria y excesos ni de personajes contradictorios y torturados acostumbrados a escupir en escena, a devorar hordas de groupies sedientas e ingerir cuanto brebaje se le ponga enfrente. Todo lo contrario, esto es sólo buena música. Con todo lo que eso implica.

De hecho, los Fairfield Parlour respondían al nombre de Kaleidoscope (no confundir con los Kaleidoscope norteamericanos y -para colmo- contemporáneos) y con ese mote grabaron dos preciosos discos de la psicodelia más inglesa que se pudo haber concebido en aquella muy fértil segunda mitad de la década del sesenta. Si vamos al caso, bajo el nombre Kaleidoscope tienen bastante reconocimiento entre los fanáticos del género. Tangerine Dream, otro de la “cosecha 67” es uno de esos discos ineludibles, muy de su época y el segundo, Faintly Blowing es una pequeña maravilla, un disco que pasó injustamente desapercibido en su momento a pesar de los esfuerzos de Fontana, la compañía discográfica, que puso empeño y dinero en el grupo. Deciden cambiarse el nombre y graban este disco, From Home to Home, que sale en 1970 ante la casi total indiferencia generalizada. Una pena porque hay muchísimo en este tercer LP.

El estilo es más bien ecléctico, dentro del terreno en que suelen moverse, que sería algo así como un pop beatlesco, algo barroco, con mucho del folk inglés tan en boga en aquel entonces, armonías vocales muy cuidadas y esa extraña inocencia de la psicodelia inglesa que siempre sugiere una lectura entre líneas más densa. Es el niño y su lado perverso, Lewis Carroll y su Alicia, Barrett y su “Bicicleta”. En Fairfield Parlour los compositores principales, los únicos en realidad siguen siendo Eddie Pumer y Peter Daltrey (sin parentezco comprobado con Roger de The Who) y en From Home to Home hay una evolución clara, hay más eclecticismo y más dominio de la técnica, tanto vocal como instrumental. A la hora de elegir los destacados todos tendrán sus elecciones porque el nivel es muy parejo, "Aries" muestra todos los elementos, el colchón de acústicas de fondo, la voz doblada, la melodía melancólica y el estribillo a toda orquesta, con el mellotrón bien presente en la mezcla. "In My Box" tiene alguna que otra similitud con "I'm Waiting for the Man" de Velvet Underground, aunque es poco probable que para esta época los de Reed, Cale y cia. hayan llegado a estos oídos. "Soldier of the Flesh" es emotivo a ultranza: “Pelea la lucha / tienes fuego en la sangre / despega en tu carroza pero asegúrate de dejar huellas”. Después del segundo estribillo aparecen unos redobles marciales, una parte bien sicodélica, llena de efectos y de a poco vuelve a donde había “despegado”. ¡Así se refuerza un concepto! "Emily"… sí, otra Emily psicodélica! Como la de Barrett del primer Pink Floyd, esta Emily también es todo un personaje. Al estilo Ray Davies, Daltrey construye uno de esos personajes bien ingleses, medio desclasados, grises y otoñales.

Los bonus de la versión en CD realmente valen la pena, somo casi diez canciones de otro modo inconseguibles. Otra vez, quienes busquen rubiecitos fotogénicos con angustia o estrellas despampanantes con toneladas de maquillaje (no sólo externo) quizás no tengan demasiado interés en el único disco de estudio de Fairfield Parlour pero quienes no necesitan de estrategias de marketing y sepan reconocer el oficio y la calidad… necesitan el disco de los ex-Kaleidoscope!!!





Chequear también:

Kaleidoscope [UK] - Faintly Blowing
The Bee Gees - For Whom it May Concern
Apple - An Apple a Day


Video de la Semana: Sunnyboys - You Need a Friend


Otros australianos buenísimos (y van...)

viernes, 5 de noviembre de 2010

Julian Cope - Peggy Suicide


Las personas que quedan en la historia suelen ser los locos, los apasionados y los románticos. Julian Cope es todo eso… y mucho más. Arqueólogo, druida, historiador, periodista, genio precoz, amante y diseminador del rock más revulsivo. ¡Ah! Y también hace discos. Unos discos geniales, distintos, de esos que nos ponen a prueba, que nos descolocan y nos hacen pensar. Cope mantiene la llama viva y hay que sacarse el sombrero.

A los veinte años ya era famoso con los Teardrop Explodes, la banda que formó en Liverpool y con la que llegó a aparecer nueve veces en Top of the Pops en menos de tres años. La banda fue una especie de estrella fugaz, que pasó en un abrir y cerrar de ojos, dejando dos discos históricos hoy en día muy apreciados; Kilimanjaro y Wilder.

Carrera solista, principios de los ochenta, World Shut Your Mouth, el “golden boy” y niño mimado de la prensa inglesa empieza a dar a entender que no estaba dispuesto a “dar a la gente lo que la gente quiere”. A pocos meses de la aparición de su primer disco solista, aparece Fried con la portada que rebalsó el vaso. En la tapa aparecía acostado en una montaña, desnudo, desgreñado y con la mirada perdida, solo cubierto por… ¡Un caparazón de tortuga! Pocos se dedicaron a escuchar el disco, un álbum que nadie se atrevería a discutir hoy, más bien se concentraron en destacar las prodigiosas cantidades de ácido que consumía nuestro héroe en aquellos días. ¿Un nuevo Syd Barrett? No.

Se reinventó, luego de un par de años con su disco más exitoso; Saint Julian. Sin lugar a dudas su coqueteo con el mainstream más decidido. Otra vez, Top of the Pops, Estados Unidos, nuevos fans, adulación y pronto aburrimiento. Después de My Nation Underground (¿El único paso en falso?), Cope empieza una nueva etapa: crudeza total, primera toma, espontaneidad, nuevos estudios, nuevos intereses y esos dos discos semi-oficiales que fueron Skellington y Droolian (las regalías de este último fueron para ayudar a excarcelar a Roky Erickson).

A principios de los 90's tuvo una especie de visión inspiradora, un sueño vívido que involucraba al planeta tierra, la ecología y los bichos esos con la cabeza gigante que aparecen en el sobre interno del disco que hoy nos ocupa. Nada menos que Peggy Suicide, un disco doble conceptual que fue un regreso triunfal para Cope. Su voz suena como nunca y la música… bueno, la música es increíble. Todas sus influencias están licuadas perfectamente, está el kraut-rock que tanto adora, Iggy, el post-rock y un largo etcétera. Todo adaptado al sonido de Cope, totalmente franco, individual. En Peggy... hay de todo y para todos, hay canciones como "East Easy Rider" o "Drive, She Said" y momentos experimentales de alto vuelo como "Western Front 1992 CE". Después de Peggy Suicide, Julian no bajó los brazos, todo lo contrario, se volvió aún más personal, con discos como Jehovahkill o 20 Mothers y hoy en día sigue, sorprendentemente, sacando discos cien por ciento idiosincráticos, aventureros e indispensables como Citizen Cain'd o el más reciente You Gotta Problema with Me. Si a eso le sumamos la muy noble tarea que lleva a cabo a través de su página oficial en Internet (Head Heritage), rescatando discos olvidados y mostrando su amor por la música en general, no tenemos nada que temer; la llama seguirá ardiendo mientras existan personas como Julian Cope.

Por cierto; sus discos no se consiguen en los Supermercados de la Música (todos sabemos cuáles son).






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Julian Cope - Floored Genius: The Best of Julian Cope and the Teardrop Explodes 1979-1991
Julian Cope - Autogeddon
Julian Cope - Black Sheep


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