miércoles, 29 de septiembre de 2010

Video de la Semana: Cracker - The Golden Age


La banda de David Lowery después de Camper Van Beethoven y el tema que dá título al tercer disco de estudio de Cracker.

sábado, 18 de septiembre de 2010

5 Canciones 5: Love Affair, Pappo's Blues, Mekons, Gigolo Aunts, Thea Gilmore


A Day Without Love
Love Affair

Con una base rítmica de soul pero con las voces y la actitud típica de una banda de rock de fines de los 60's, esta joyita demuestra que con dos o tres i
deas musicales (más una producción “grande” y muy cuidada, en este caso) se puede hacer un pequeño milagro de tres minutos de duración.

Aparece originalmente en: The Everlasting Love Affair (1969)

Ver / oir en YouTube


Hubo distancias en un curioso baile matinal (parte I)
Pappo's Blues

“Sin d
arnos cuenta algún día de sol, nos ahogaremos de comunicación” profetizaba Pappo allá por su quinto disco, el fundamental Vol. 5 (alias “El Triángulo”). Y no se quedaba ahí: “Hágase un bien, introdúzcase en un círculo de estrellas momentáneas, para reconocer, que usted mismo es ese ser que a todos lados lados acompaña”. Y, si el paquete viene envuelto en un mar de guitarras espesas, es imprescindible.

Aparece originalmente en: Vol. 5 [El Triángulo] (1974)


Ver / oir en YouTube


Big Zombie
The Mekons

¿Cowboys ingleses de izquierda tratando de sonar como The Clash? Sí, de la académica ciudad de Le
eds, la banda liderada por Jon Langford entrega este remolino de guitarras, violines, batería y acordeones para un mensaje existencialista. Aparecía en The Edge of the World uno de los tantos discos que han hecho (y siguen haciendo) ¿El resto del disco? ¡Muy bueno!


Aparece originalmente en: The Edge of the World (1986)


Ver / oir en YouTube


Where I Find My Heaven
Gigolo Aunts

Precios
o estallido de power-pop a cargo de los neoyorquinos Gigolo Aunts. No solo en el nombre de la banda (como aquel tema de Syd Barrett, sí) se encuentran las raíces sixties de esta banda, injustamente ignorada. Después del estribillo, corta, vuelve a explotar, hay un solo muy bien hecho, el título de la canción es bueno… ¿Hace falta algo más?


Aparece originalmente en: Flippin' Out (1994)


Ver / oir en YouTube


Hide 'n' Seekin'
Thea Gilmore

La ma
estría de un cantautor no sólo pasa por su capacidad para componer sino también para saber encontrar una gran canción en donde el resto de los mortales sólo escucha música. La inglesa Thea Gilmore se da el gusto de aparecer, en la tapa de su album de versiones, rodeada de discos y revistas. En este caso, toma una de las canciones de Eventually, del gran Paul Westerberg, y la asume, la hace propia.

Aparece originalmente en: Loftmusic (2004)


Escuchar en Spotify




jueves, 16 de septiembre de 2010

The Undertones - Positive Touch


Los años que vinieron luego de la explosión del punk a fines de los setenta fueron sin duda un momento único, interesante e irrepetible. Era claro que el formato de los tres acordes, palo y la bolsa había llegado a su agotamiento. Era necesario hacer cambios. Urgente. Algunos salieron airosos del desafío, otros se estancaron y muchos directamente no supieron reaccionar y sufrieron las consecuencias.

Apadrinados por el gran John Peel ("Teenage Kicks" era -supuestamente- su canción favorita de todos los tiempos) los Undertones, formados en Derry, Irlanda, por los hermanos O'Neill, fueron uno de esos grupos que supieron adecuarse al nuevo panorama musical. Los dos primeros discos son simplemente imprescindibles, divertidísimos, con ese punk fiestero e irónico por el que todos los conocen. Pero para la época del tercer trabajo de estudio, Positive Touch, había que cambiar, experimentar un poco. Los Undertones tomaron la premisa al pie de la letra. Intentan absolutamente todo, “inventando” géneros y retorciendo y exprimiendo los existentes.

Por ejemplo "Julie Ocean"… ¿A que se parece? No es una balada, no es tampoco un medio tiempo pero tiene muchísima personalidad, sobre todo por la voz de Feargal Sharkey, con ese tono de soul blanco tan particular. Lo mismo que pasa en "Julie…" pasa en la mayoría de los temas de Positive Touch; "It's Gonna Happen" parece uno de esos temas de la etapa intermedia de Madness, un pop británico extravagante pero muy pegadizo, hasta que llega el estribillo y va a parar a un lugar totalmente diferente, con muchos arreglos de teclado y una producción general cuidada al extremo.
"His Good Looking Girlfriend" tiene un parentesco con los trabajos anteriores, si no fuera por el empleo de una sección de bronces que subraya las estrofas. La particularidad está en la letra, es una de esas viñetas tragicómicas al estilo Ray Davies, en las que el protagonista de repente es popular y se debe -claro está- al atractivo físico de su nueva media naranja. El tipo, por supuesto, ni se da por enterado. Otra vez, esa actitud tan británica, en la letra, en los arreglos, en el clima en general, es muy evidente en "Sigh and Explode" que bien podría haber estado en Modern Life Is Rubbish de Blur, más de diez años después. "I Don't Know" es una especie de ska transformado y así sucesivamente, todos, cada uno de los temas tiene una característica que lo hace único, puede que guste o no, pero no se puede negar que el espíritu de las sesiones de Positive Touch era arriesgar sin importar las consecuencias. Esa actitud se refleja en cada uno de los surcos, sin excepción.

De a poco el espíritu de camaradería y de grupo de amigos que sólo se están divirtiendo fue dando paso a la acrimonia y la lucha de egos y, para la época de The Sin of Pride, el último -e injustamente ignorado- trabajo de estudio (antes de la obligatoria reunión nostálgica) poco quedaba de aquel grupo de adolescentes cerveceros y bromistas de la primer época. Pero la llama sagrada no se apagaría, todo lo contrario, seguiría más viva que nunca de la mano de la banda que armaron los hermanos O'Neill, nada menos que That Petrol Emotion, uno de los grupos más extraños e interesantes de la década siguiente. La “dejamos picando” para la próxima.






Chequear también:

The Undertones - Hypnotised
Squeeze - Argybargy
That Petrol Emotion - Bubble


lunes, 6 de septiembre de 2010

The Cars - Panorama


No sería descabellado decir que los Cars no son reconocidos al nivel que merecen. Uno de los motivos principales (puestos a aventurar) puede ser que vendían miles de discos, millones de discos en realidad. Por ejemplo Heartbeat City, el quinto disco de estudio, ubicó cinco (sí… ¡Cinco!) simples en el Top 20 y vendío la friolera de tres millones de ejemplares, convirtiéndose en triple platino. A veces pasa, el éxito genera enemigos, desde que el mundo es mundo.

Como sea, los Cars tienen unas cuantas virtudes, son la quintaescencia de lo que todavía hoy se conoce como New Wave, que no es otra cosa que el punk, con su simpleza y efectividad, más una delgada pátina de barniz auditivo, un poco más de sofisticación lírica y todo listo y empaquetado para sonar en todas las radios. Pero claro, no sería tan simple el asunto si Ric Ocasek no fuera un excelente compositor de canciones. Canciones simples, casi siempre breves, tremendamente efectivas, con ganchos administrados a diestra y siniestra y -por si acaso- una licuado de influencias interesante: Velvet Underground, Roxy Music, Kraftwerk y un largo etcétera. Impecable.

Panorama, tercer trabajo en menos de dos años, iba a ser el “disco diferente”, la “vuelta de tuerca”. Al momento de su aparición fue despedazado por los críticos (siempre tan concienzudos) de la gran mayoría de los medios. Pero una escucha atenta revela que en realidad esos cambios no son tales. O al menos no son tan pronunciados. Sí, quizás en el tema que da el título al disco (y que se encarga también de abrir el juego) hay un giro hacia un pop electrónico hasta entonces inédito, pero no es más que un “truco” sonoro, un artilugio. Debajo de la producción están todos los elementos que caracterizan a la banda de Boston. Vale la pena el video dirigido por Jerry Casale, de Devo.
"Touch and Go" fue el hit esta vez. Merecidamente. El “chiste” está en la letra, el usado para el “toco y me voy” es esta vez el protagonista, el tipo está desesperado por revertir la situación pero sabe que no tiene demasiadas chances. Cuenta con un excelente solo de guitarra a cargo de quien, en varias oportunidades, hacía las veces de voz líder; Benjamin Orr.
"Gimme Some Slack" también es de esos temas que se recuerdan para siempre, quizás incluso con una sola escucha, "Don't Tell Me No" también tiene un parentesco con "Panorama", con una producción bien de la época, típica. En "Getting Trough", una especie de rockabilly futurista, también es fácil detectar que los Cars estaban atentos a lo que pasaba a su alrededor, en un momento hay unos acordes que podrían haber estado en Freedom of Choice o en cualquier disco de los Talking Heads de la primer época.
También, como en casi cualquier disco, hay composiciones que pueden ser consideradas “de relleno” como "Misfit Kid" o "Down Boys" pero es cuestión de darles una oportunidad. Además en The Cars jamás se jactaron de ser una banda “con sustancia”. La conclusión es simple; si eso es relleno… ¿Qué queda para el resto? También está "You Wear Those Eyes" una… ¿Balada? medio tétrica en donde Ocasek se luce como cantante.

Reaccionaron a las críticas negativas y con Shake it Up “volvieron” un poco al sonido que en realidad nunca habían dejado del todo de lado y siguieron las ventas millonarias, ayudados por una más que significativa rotación en MTV, que por entonces daba sus primeros pasos. Luego de la inevitable disolución, Ocasek se consagró como productor de primerísimo nivel, abarcando un muy amplio espectro, desde los violentísimos Bad Brains hasta The Killers, pasando por los ultra-prolíficos Guided By Voices o el punk-pop de los Weezer de Rivers Cuomo. Nada mal para una banda de la que hoy casi nadie se acuerda.



Chequear también:
David Bowie - Aladdin Sane
The Cars - Candy-O
Fountains of Wayne - Welcome Interstate Managers

Video de la Semana: The Cars - Touch and Go


A favor: unas cuentas curvas pronunciadas para la platea masculina.

En contra: la tremenda cara de monstruo antediluviano de Ric Ocasek
.

sábado, 4 de septiembre de 2010

Nektar - Journey to the Centre of the Eye


Nektar. Seis expatriados ingleses trabajando en Alemania a principio de la década del setenta. No es mucho lo que se puede decir de ellos desde el punto de vista extra-musical pero es muchísimo lo que sí se puede decir en el terreno estrictamente discográfico. El contenido de sus trabajos es la clave y a eso nos abocaremos.
He aquí un disco conceptual que cumple sus promesas inciales. ¿De que se trata todo? El secuestro de una nave espacial terráquea, originalmente destinada a Saturno, perpetrado por alienígenas de un planeta desconocido. Todo esto sirve de excusa para varios comentarios de tipo político y sociológico, con observaciones sobre los comportamientos humanos, sus errores y miserias cotidianas.

Una empresa difícil de llevar a cabo exitosamente, en los papeles sobre todo, pero gracias sobre todo a la música de Journey to the Centre of the Eye, el todo termina funcionando y el contenido está siempre por encima de la forma, por suerte. El rock espacial de Nektar está tan bien ejecutado y pensado que hace que el hecho de que no hayan inventado nada nuevo, sea secundario. Lo que hacen, lo hacen muy bien, con mucho oficio, combinando sabiamente los elementos. Por momentos es rock psicódelico, hay kraut-rock, rock sinfónico/progresivo, etcétera, pero todo está tan dosificado y administrado que uno no puede menos que caer rendido a los pies de esta música aventurera.

Tomemos como ejemplo "The Nine Lifeless Daughters of the Sun" (que sería algo así como "Las nueves hijas sin vida del sol"), en algo menos de tres minutos pasan tantas cosas que podrían haber hecho que dure diez minutos sin aburrir ni en un segundo, hay una sección claramente improvisada, hay un crescendo guitarrero agresivo y unas voces al unísono que ponen la piel de gallina. Por cierto, el final casi no se nota porque se funde con el tema siguiente: "Warp Oversight", que podría formar parte de la cara experimental de Ummagumma de Pink Floyd con total comodidad (e incluso salir favorecida a la hora de comparar pero tampoco hay que ser blasfemo que no es cuestión de ofender a nadie). "The Dream Nebula" parece ser algo así como una especie de sección central, por su ubicación en el disco y porque está dividido en dos partes claramente diferentes; la primera alterna violentísimos power-chords con momentos de sosiego pero, en la secuela, el tema central aparece un poco más desarrollado, incluyendo una suerte de vals sicodélico con unos soberbios efectos de guitarra. No vale la pena seguir insistiendo con el análisis individual de los temas de Journey… ya que como muestra sobra un botón pero sí hace falta aclarar que abundan momentos asombrosos (¡El subidón adrenalínico de "Burn of My Eyes"!!!), sorpresas y secciones reposadas en un disco que simplemente lo tiene todo.

Después de este, el primer larga duración de la banda, vendría A Tab in the Ocean al cabo de unos pocos meses, lo que habla de un ritmo de trabajo y una disciplina poco frecuente en este tipo de bandas. Luego …Sounds Like This, Remember the Future, (mucho más volcados al rock sinfónico) y así hasta fines de la década, donde deciden separarse, sobre todo por falta de éxito. Después vendrían las reuniones de rigor y el “más de lo mismo” pero nunca pudieron volver a conseguir la mística que tuvieron en su momento de mayor vuelo creativo. Nadie les quita lo bailado.





Chequear también:

Amon Düül II - Vive la Trance
Sam Gopal - Escalator
Spiritualized - Pure Phase


Richard Hawley - Coles Corner


Si la valentía tiene que ser premiada a Richard Hawley tienen que hacerle un monumento. Por ir contra la corriente, por hacer un estilo totalmente desfasado a nivel cronólogico y -como si fuera poco- salirse con la suya y tener éxito.
La suya es una música sin fecha de vencimiento, quizás habría que ir a buscar los discos de Nat King Cole o Sinatra para ver (y entender) que es lo que está haciendo.
Hawley se afiló los dientes como guitarrista de sesión, salió de gira con Pulp y formó parte de Longpigs, una banda olvidada del bripop de los noventas que llegó a telonear a U2 en la gira Pop Mart.

Si el Elvis gordo, drogado y decadente de los 70's, el que hacía esos discos de estudio ultra-producidos, ya no es importante, bueno, nadie parece habérselo recordado a Hawley que lo tiene claramente en lo alto de su altar personal de héroes y, si se lo recordaron, no le importó en lo más mínimo. "Just Like the Rain" es una de esas baladas country llenas de arreglos de cuerda que bien podría haber estado en Promised Land o Moody Blue (de El Rey, claro). Sorprendentemente, todo en Coles Corner suena actual. Hasta el punto de que, quienes desconozcan todo este inmenso bagaje que Hawley carga en su mochila, pueden disfrutar sin problemas de su trabajo porque se trata de una música invencible, inoxidable, cálida y embriagadora.
Es romántico en el buen sentido de la palabra, ya en la tapa aparece en una famosa esquina de su ciudad natal, Sheffield, en el Reino Unido, con un ramo de rosas, como esperando a su cita y es así como todas sus canciones están unidas por ese concepto unificador, el amor (y la falta de él) visto como motivo de orgullo, como motor de la vida, sin dobleces y sin el cinismo al que nos tienen habituados los tiempos en que vivimos. Por eso, retomando un poco, este tipo de canción y esta lírica en la década del cincuenta hubiese sido moneda corriente pero en el siglo XXI es todo un signo de hidalguía, de coraje. Nadie hace música así hoy en día, con este nivel de aplomo, es totalmente creíble y va a contramano de la gran mayoría de los géneros que todavía venden muchos discos.

"Darlin' Wait for Me" tiene un clima muy similar al que planteaba aquel "Bridge Over Troubled Water" de Simon & Garfunkel, hoy en día prácticamente un estándar de la música moderna, pero lo de Hawley por suerte no se limita a quitarse el sombrero frente a sus admirados, suena personal, con todo puesto en su lugar preciso. En "Born Under a Bad Sign" su voz de barítono alla Scott Walker se luce con un fondo de campanitas navideñas (¿Un guiño a Spector?) o las escobillas jazzeras que acompañan "I Sleep Alone", son gestos que generan complicidad en el oyente y hacen que Roy Orbison esboce una de sus sonrisas ladeadas donde quiera que esté.

Coles Corner es su tercer disco de estudio y fue el que más llamó la atención al momento de su aparición en el 2005 con muchos comentarios positivos en los medios, hoy en día ya va por su sexto disco, con un álbum en vivo muy reciente y el brillante Truelove's Gutter como última demostración de su vigencia. Cuando hay convicciones, esfuerzo y mucho conocimiento de causa…






Chequear también:

Frank Sinatra - Sings for Only the Lonely
The Walker Brothers - Take It Easy with the Walker Brothers
Richard Hawley - Lady's Bridge


jueves, 2 de septiembre de 2010

Wire - Chairs Missing


Siempre es Pink Flag el que se lleva todos los laureles. Pero relegarlos sólo a un disco, por importante que sea, sería una simplificación injusta y un error garrafal. Wire es mucho más que eso. Una banda temeraria, ávida de correr riesgos y asumirlos. Sólo en sus primeros tres discos, aparecidos en un lapso de menos de tres años, cambiaron considerablemente, apostando. Eran estudiantes de arte, como muchos de sus compañeros de escena (Gang of Four, etc.) y se encargaron de hacer que lo aprendido y estudiado se reflejase de un modo u otro en la música. Chairs Missing es el segundo disco y todavía hoy sigue sonando contempóraneo.

Desde los primeros compases de "Practice Makes Perfect" queda claro que no estamos ante la típica música de FM de fondo para el supermercado. No, al contrario, podría ser la banda sonora de alguna película de suspenso arty, con su ritmo insistente, esas guitarras que lastiman y la voz de Colin Newman, más paranoico que nunca. "French Film Blurred" anticipa al Radiohead post-Kid A en veinte años. Es la canción llevada al límite. Si alguna vez hay que explicarle a alguien de qué se trataba el post-punk, una buena manera puede ser exponer esa persona a "Men 2nd", "Marooned" (¡Gran arpegio introductorio!) o "Mercy", en realidad, a cualquiera de los temas de Chairs Missing, son climas gélidos, acordes menores, ritmos rápidos y sincopados. Es la pesadilla imaginada por Orwell y Fritz Lang hecha música, el acompañamiento perfecto para un mundo que se desmorona. "Sand In my Joints" los encuentra otra vez en el sonido de Pink Flag, a toda velocidad, un riff ramonero y, a menos de dos minutos de empezar… ya se terminó! “Sentirse adormecido por carne anestesiada / evitando desgracias con las ideas aún frescas / Sin manos, sin pasos, tu labor es en vano” dice la letra de "Being Sucked Again" y en seguida da paso al machaque misterioso de "Heartbeat" casi al borde del susurro y con esas notas del bajo reiterativas, como para reforzar el concepto. Va creciendo, un poco tímidamente, pero no llega a explotar del todo, “como un latido de corazón”. Contundente. Más referencias al desequilibrio mental en "Mercy", por si acaso hacía falta: “Dentro de la institución con paredes de azul pastel / muros salpicados clínicamente de blanco / piedad esta noche, enfermera”. Si esa letra, escalofriante de por si, está dentro de una música claustrofóbica, energética y agobiante, bueno, es imposible no entender el mensaje. No es música para ir a hacer las compras o esperar que llegue el turno en el consultorio del dentista. Tampoco es para ir en el subte mirando de reojo a los costados. Hay que encontrar el momento y ahí si, es perfecta. "Outdoor Miner" es un refugio después de un buen tramo tormentoso, pop adelantado, distinto, sin dudas Blur, Suede y la generación siguiente estaba prestando atención a esto. Lo mismo con el tema que sigue, el clásico "I Am the Fly" en donde un coro de barrabravas cockney dice “soy la mosca en la sopa”, a nivel masivo nunca iba a pasar nada con Wire, pero había varios “parando la oreja”.

A Wire todavía les faltaba grabar el también magnífico 154 antes de internarse en una década conflictiva (y más bien accidentada) pero aún fructífera discográficamente hablando. Con discos solistas y proyectos paralelos atravesando los trabajos oficiales de la banda. Pero la influencia de Wire en la música moderna, aunque sutil, todavía se hace sentir y mucho. ¿Ellos? Siguen sacando discos y en gran forma.





Chequear también:

Ultravox - Ha, Ha, Ha
Franz Ferdinand - Franz Ferdinand
Wire - Send


Townes Van Zandt - For the Sake of the Song


No todo el mundo está dispuesto a dejar de lado las comodidades del mundo material para seguir su musa. No es el caso de Townes Van Zandt. Criado en el seno de una familia texana acomodada, hijo de un rico abogado relacionado al petróleo, el pequeño Townes pasó su infancia mudándose casi continuamente. La epifanía llegaría al ver a Elvis en el aquel legendario show de Ed Sullivan y la decisión definitiva vendría de la mano de The Times They Are A-Changin' de Dylan; adiós estudios y a vivir por y para la música.

Después de unos cuantos años de idas y venidas, de pasar -literalmente- hambre, se fue afianzando como compositor y empezó a conseguir residencias en lugares pequeños. También en esos años de búsqueda desarrolló un apego por el alcohol y las sustancias que lo acompañaría por el resto de su vida y lo definiría también como poeta y músico.
For the Sake of the Song fue el inicio de Van Zandt como artista discográfico, aparecido en el ínfimo sello Poppy y grabado en Nashville con la producción de Jack Henderson Clement.

¿Qué mejor manera de empezar el primer con una de sus mejores canciones? "For the Sake of the Song" es brillante, simple, elegante y con todas las características de Van Zandt como poeta y como intérprete. Juega con las imágenes visualmente, siempre haciendo uso de palabras completamente cercanas al lenguaje de uso habitual, pero sin caer en obviedades. "Tecumseh Valley" es otra de las canciones que retomaría más adelante, volviendo a grabarla para Our Mother the Mountain con el título ligeramente modificado. Es la historia de una chica que decide probar suerte abandonando su hogar en busca de mejores perspectivas. Confirmando la teoría de que todos los autores dejan huellas autobiográficas en sus trabajos. La melancolía inherente a toda la obra de Van Zandt es clarísima en "Quicksilver Dreams of Maria", con esa tristeza romántica tan característica y la mezcla de imágenes surrealistas del Dylan de mediados de los 60's y las situaciones cotidianas. "Waiting Around to Die" es impresionante. Ya desde la producción misma, con esos redobles de tambores de fondo y las cuerdas siempre a punto de estallar. La letra tiene que ver con la heroína (nombrada acá como “Codeína”), la temible droga que sería su inspiración pero también su cruz. Otro momento para destacar a nivel producción es "The Velvet Voices", con esas voces femeninas algo fantasmagóricas que están ahí, medio de fondo, pero que como detalle agregan mucho al todo. Punto a favor para Clement.

Los discos que grabó durante la década del 70, que son varios y muy buenos, pasaron prácticamente desapercibidos excepto para unos pocos (sobre todo músicos) pero en los noventa los hermanos Cohen incluyeron una extraña versión de "Dead Horses" de los Stones en la banda sonora de una de las mejores películas de los últimos veinte años: El Gran Lebowsky. El culto por Townes Van Zandt parecía crecer día a día. Si a eso sumamos el constante murmullo de músicos y amigos en vida como Steve Earle o Emmylou Harris… Lo de siempre; a la larga, el tiempo siempre tiene razón.






Chequear también:

Johnny Cash - Sings the Ballads of the True West
Townes Van Zandt - High, Low and In Between
Mark Lanegan - Field Songs


miércoles, 1 de septiembre de 2010

Spirit - The Family that Plays Together


¿Por qué Spirit es una banda prácticamente olvidada? Es una de las grandes injusticias de la historia de la música popular del siglo veinte, pero hay algunos puntos clave que ayudaron. Mucho. Se perdieron Woodstock en el momento en que mejor estaban a nivel creativo. Tenían una competencia simplemente extraordinaria y eran demasiado eclécticos e idiosincráticos como para ser masivos. Pero como todos sabemos, esas mismas razones pueden ser positivas a la luz de nuestros días. Y si, es así, son autores de una seguidilla de discos interesantísima, desde el magnífico debut homónimo a la obra maestra The Dreams of Dr. Sardonicus producido por el mismísimo David Briggs (Neil Young, Nick Cave, etc).

Otra de las llamadas bandas del Laurel Canyon, fueron uno de los pocos grupos en tener entre sus filas integrantes de diferentes generaciones ya que el baterista Ed “Cass” Cassidy, era el padrastro del guitarrista y principal compositor Randy California, así apodado por su amigo y mentor Jimmy Hendrix. Hay quienes sostienen que incluso Jimmy Page “tomó prestado” el riff de "Taurus", luego de escucharlo varias noches, mientras Led Zeppelin oficiaba de telonero en la primera gira por Estados Unidos. ¿El resultado? "Stairway to Heaven".

Empieza con "I Got a Line On You", lo más parecido a un hit que tuvieron, un rock para la ruta que es una delicia de principio a fin, con unos coros armonizados espectaculares y la guitarra de Randy California (también autor del tema) respondiendo a las frases con buen gusto y talento.
"It Shall Be" ya es una muestra perfecta; nadie hacía esta música en la California de fines de los 60's, una extraña mezcla entre jazz, rock y climas acústicos. La letra alude al conflicto bélico que tanto tuvo que ver con los jóvenes de aquel entonces; Vietnam. Algo similar pasa con "Poor Richard", a simple vista podría ser un tema de relleno de cualquiera de los cuatro primeros de Jefferson Airplane, pero a medida que avanza es claro que es mucho más que eso. Todos los integrantes rebosan musicalidad y en los pasajes instrumentales abundan las ideas interesantes y exploradoras.
"Drunkard" es un típico ejemplo de la dificultad para clasificar a Spirit. ¿Qué es? No es pop, parece música de películas, es rock, definitivamente… es todo a la vez pero no se deja encasillar fácilmente y eso -precisamente- lo convierte en atractivo. Se puede decir que "It's All the Same" es el tema más “convencional” del disco, con una estructura más bien reconocible, pero la gran calidad de los músicos de Spirit hace que se destaque, por oficio, por calidad en la interpretación y por los solos (guitarra y batería, respectivamente). El piano de John Locke se destaca en "Dream Within a Dream" pero al fondo, bien al fondo de la mezcla hay una guitarra sucia (y desprolija) que realmente merece una escucha atenta. Para el final, una joya: "Aren't You Glad", del cantante Jay Ferguson, que luego formaría Jo Jo Gunne junto con Mark Andes, el bajista de estos primeros cuatro larga duración.

Sardonicus, ayudado por un fuerte boca a boca, al cabo de unos años se convirtió en disco de oro y durante mucho tiempo fue el único álbum de Spirit que seguía en circulación. Pero California y Cassidy fueron los encargados de mantener viva la llama con diferentes niveles de intensidad hasta la muerte prematura del guitarrista en un accidente. Hasta el "rescate" de Epic/Legacy a fines de los 90's, claro está. Como nota al pié se puede decir que los bonus tracks de las reediciones en CD rescatan unas cuantas joyas perdidas e inconseguibles, caras A y B de los simples, temas que quedaron afuera, tomas en vivo, etc. En el caso de Spirit… valen la pena.





Chequear también:

Spirit - Clear
Jo Jo Gunne - So... Where's the Show?
Randy California - Kapt. Kopter & The (Fabulous) Twirly Birds


Video de la Semana: Echo & the Bunnymen - Bring On the Dancing Horses


¡Clásico! Originalmente aparecido solamente en formato de disco simple, resurgiría casi enseguida en la compilación Songs to Learn & Sing
. ¡Ah! Y también en aquella película tan de la época: Pretty In Pink.

LinkWithin

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...