jueves, 31 de diciembre de 2009

Slade - Slade Alive!


No se puede tomar demasiado en serio a Slade, eso hay que aclararlo de entrada. Algo que en cualquier otro grupo podría ser un defecto en Slade se convierte automáticamente en una de sus más inmediatas virtudes. Claro, es rock 'n' roll sin compromisos y sin entuertos pero con diversión. Es que Slade representa la quintaescencia del rock entendido como un motivo de reunión, de festejo, de baile… y a otra cosa, mañana, al otro día, de vuelta al trabajo y a esperar otra vez el fin de semana.

Ellos sabían lo que sus fans querían y los satisfacían sin hacerse rogar ni un segundo.

Formados en la segunda mitad de los 60's, tardaron bastante en encontrar el rumbo o la personalidad, primero se llamaron Ambrose Slade, pero el nombre fue acortado luego de aceptar la sugerencia de Chas Chandler, ex-Animals y más conocido como manager y “descubridor” de Jimi Hendrix. Él también fue quien los aconsejó para seguir el camino del movimiento que se estaba gestando a principios de la década siguiente; el glam rock. A pesar de que Slade tenía bastante poco que ver con T-Rex, Bowie y demás patriarcas del género, fue dentro de esa etiqueta cuando los hits empezaron a sucederse. Y fueron varios, muchos a decir verdad. Antes de la andanada de éxitos mal escritos (uno de los chistes característicos del primer período) como "Gudbuy t'Jane" o "Mama Weer All Crazee Now" salió Slade Alive!, este verdadero mastodonte sonoro, una descarga de altísimo voltaje eléctrico en donde los siempre confiables pulmones de Noddy Holder están más inflados que nunca, al borde del cataclismo pero siempre al servicio de otra noche de fiesta, de la algarabía del respetable. Según comentarios “extra-oficiales” (logicamente) Slade Alive! recibió no pocas ayudas en el momento de la posproducción, aumentando y sincronizando el volumen del público y corrigiendo algún que otro defectillo en las interpretaciones de los músicos. Pero lo cierto es que Slade Alive! impacta, da en el blanco y con mucha fuerza. El pre-punk rock / proto metal y el ruido blanco que por momentos se escucha no se había oído anteriormente, y -a decir verdad- pocas veces se ha vuelto a oír. El repertorio elegido se apoya bastante en las versiones, así es como el puntapié inicial está dado por "Hear Me Calling" de la pluma de Alvin Lee de Ten Years After. Completamente irreconocible es "Darling Be Home Soon" de John Sebastian, otrora líder de los memorables Lovin' Spooful, en donde Holder se da el gusto de despacharse con un sonoro eructo que es celebrado sin disimulo por la audiencia. Mención aparte para la versión que cierra la placa; "Born to Be Wild" de Steppenwolf, extendida a casi diez minutos y donde Slade demuestra que para el ataque sónico brutal y ensordecedor son mandados a hacer.

En fin, después vendría Slayed? que quizás sea el mejor disco de estudio de la banda inglesa, el típico ascenso y caída, la remontada vertiginosa de la mano de las versiones de Quiet Riot (muy exitosas al otro lado del atlántico) y los vaivenes típicos de cualquier banda histórica. Pero Slade Alive! es el testimonio clave de cuando empezaban a torcer su propia historia, a encontrar el rumbo que los haría inolvidables.





Chequear también:

Slade - Old New Borrowed and Blue
Mott the Hoople - Mott
The Dictators - Bloodbrothers


lunes, 28 de diciembre de 2009

5 Canciones 5: Rose Tattoo, The Coral, Hoodoo Gurus, Beasts of Bourbon, 999


Nice Boys
Rose Tattoo

Evitando cualquier tipo de sutileza y a velocidades vedadas por la ley, la sentencia es clara y contundente; "los muchachos buenos... no tocan rock and roll". Un disco debut para agitar puños en alto.

Aparece originalmente en: Rose Tattoo (1978)

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Jacqueline
The Coral

Los
muchachitos de Liverpool finalmente crecieron y abrazaron con ganas los preceptos de "La Canción Perfecta". Arreglos sutiles, varias guitarras y la voz de de James Skelly alcanzando un grado de madurez que no tenía anteriormente.

Aparece originalmente en: Roots & Echoes (2007)


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What's My Scene
Hoodoo Gurus

Desde Australia con amor, aunque a esta altura apuntando al resto del mundo, con una producción más pulida pero el talento para el gancho pop completamente intacto.


Aparece originalmente en: Blow Your Cool! (1987)


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Ride On
Beasts of Bourbon

Siempre fue uno de esos temas distintos de AC/DC, jamás lo
tocaron en vivo. Sin duda alguna merecía una versión (no es la única) y el tratamiento al que la someten los Beasts... merece un momento de atención.

Aparece originalmente en: The Low Road (1991)


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High Energy Plan
999

Como el título bien lo indica, esta perlita de los punks ingleses es un subidón repentino de adrenalina difícil de comparar. En Estados Unidos, Separates se llamó como esta joyita, demostrando que tenía su valor ya en aquel entonces.

Aparece originalmente en: Separates (1978)


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lunes, 21 de diciembre de 2009

Morrissey - Your Arsenal


Parece increíble hoy en día pero cuando salió Your Arsenal, a principios de la década del 90, era poco lo que se esperaba de Morrissey.

Los Smiths habían sido la banda de guitarras más importante de la Inglaterra de los 80's, justo en una época que no se caracterizó precisamente por llevar las guitarras como estandarte. Su carrera solista había empezado bien; Viva Hate, los singles de la época pero de pronto… mucho, demasiado tiempo para darle una secuela adecuada. Incluso apareció una compilación de esas que tienen gusto a “bueno, a ver qué hago para ganar tiempo” y después… Kill Uncle que, sin ser un mal disco, no fue el cimbronazo que muchos esperaban luego de un debut tan auspicioso.

Morrissey siempre fue un fan -y un propagador- del glam rock de principios de la década del 70. Es la música que lo hizo ser quien es, los New York Dolls, Bowie, T-Rex, the Sweet, etc. Entonces la elección de Mick Ronson como productor era completamente lógica. El guitarrista más icónico de todos los que tuvo Bowie, el de los Spiders from Mars, de la época más querida y recordada de El Duque Blanco. Había también nuevos colaboradores, Morrissey siempre fue astuto a la hora de elegir laderos, no hace falta elogiar a Johnny Marr, todos sabemos lo que significa, pero esta vez el tándem guitarrero de Alan White (que aquí comparte los créditos de la mayoría de las canciones) y Boz Boorer no deja títere con cabeza.

Empezando con el arrollador "You're Gonna Need Someone On Your Side" con su introducción a medio camino entre el rockabilly más recio y el spaguetti western modelo Morriccone, Your Arsenal cubría las expectativas de todos. El rock de guitarras estaba de vuelta para quedarse y por supuesto que no faltaban los latigazos de la filosa lengua de Morrissey, un maestro en el manejo de la ironía.
Los hits estaban por todos partes; "The National Front Disco" un verdadero himno, como solían ser "Panic", "There's a Light That Never Goes Out" o "Paint a Vulgar Picture", esas canciones gigantes de los Smiths, para corear en estadios, sin la chabacanería habitual en que suelen caer -precisamente- los temas “para estadios”. En "We Hate it when Our Friends Become Succesful" se burla con mucha altura de esa gente que se pudre de envidia cuando a un conocido empieza a irle bien, el estribillo es un “ha ha ha”, una risa de costado, sarcástica, envuelta en una progresión de acordes de esas que atrapan en la primer escucha. Después están esos mid-tempo irresistibles como "Certain People I Know" o "You're the One for Me, Fatty" (el que fuera el mayor hit de Your Arsenal) que tan bien le sientan a la voz de barítono de nuestro protagonista. El disco también acierta en esos temas largos, lentos y climáticos como "Glamorous Glue", "We'll Let You Know" y, sobre todo "Seasick, Yet Still Docked" que podría traducirse como “enfermo por el mar, y aun así, encallado”.

El disco acrecentó la estatura de Morrissey, sobre todo en Estados Unidos, en donde a los Smiths el éxito les había sido esquivo, e hizo que volviera a aparecer con frecuencia en los tabloides británicos, tan adeptos a las siempre polémicas declaraciones del cantante. A esta altura Morrissey ya era un clásico consagrado.





Chequear también:

David Bowie - Ziggy Stardust
The Smiths - Strangeways, Here We Come
Morrissey - Vauxhall and I


viernes, 18 de diciembre de 2009

Video de la Semana: Died Pretty - True Fools Fall

Desde Every Brilliant Eye y esta vez con una producción un poco más cuidada. Por suerte esto no fue en detrimento de las canciones. Ron S. Peno canta con melancolía y cierto "desgano elegante". Atención con el solo de guitarra de Brett Myers.

miércoles, 16 de diciembre de 2009

Ramases - Space Hymns


Qué bueno es encontrarse con cosas de este estilo. Como puntos de referencia se pueden nombrar a Dr. Strangely Strange, algún que otro eco de Tír na nÓg o Comus y su aterrador primer trabajo First Utterance. Pero en realidad Ramases no se parece a nada, a pesar de que no se trata de música completamente innovadora, lo que oímos es original, sí, muy singular.

Supuestamente la leyenda relata que Martin Raphael, también conocido como Barrington Frost, llevaba una vida apacible, con un trabajo estable, hasta el día que se encontró con el espíritu del faraón egipcio Ramses que le explicó el significado de la vida, junto con otras preguntas trascendentales. ¿Qué mejor modo de predicar el nuevo credo que formar una banda de rock y contar sus verdades al mundo?

De la mano de su esposa, se aseguró un contrato discográfico nada menos que con Vertigo y junto a los músicos de 10cc registró Space Hymns a principios de la década del 70.
¿La música? Trasciende la leyenda, ampliamente. Se trata de mantras sicodélicos repetitivos, arreglos de percusión originales, voces fantasmagóricas y torturadas y letras de contenido espiritual, de “ver la luz”, de “desperdigar la palabra”. A pesar de que todo esto suena a cháchara barata de hippie alucinado, Space Hymns funciona, y en serio.

"Life Child" empieza con una base constante de guitarras acústicas a las que se van sumando el resto de los instrumentos tradicionales del rock. Ahí está la voz de Ramases (que a esta altura había adoptado el seudónimo) casi al fondo en la mezcla, tenemos un desquiciado solo de guitarra, después aparecen los sintetizadores muy a tono con la época y vamos a parar a una improvisación instrumental antes de terminar aterrizando suavemente, de a poco.
Hay para todos los gustos; space-rock, kraut-rock, rock progresivo/sinfónico, sin definirse estrictamente por ninguno de los géneros y esa es la clave en Space Hymns, nunca se termina de entender qué es en realidad, pero como todo el conjunto está tan bien armado, uno no puede menos que preguntarse “Pero… ¿Cómo…?”.
"You're the Only One Joe" es otro ejemplo de la extraña fascinación que provoca Ramases en sus mejores momentos. Lo único que dice la letra a lo largo de la duración completa de la canción es el título. Pero esta dicho de tal manera que no deja de ser inquietante, algo molesto, macabro. Por supuesto; la música refuerza todo y sirve para “cerrar” el paquete.

El disco termina con una de esas típicas conversaciones de estudio de grabación, sólo que en vez de discutir si la toma salió bien o cualquier otro menester habitual, se escucha la voz del líder discutiendo las posibilidades del espacio exterior, qué pasaría si nos achicáramos hasta desaparecer y demás delirios astronómicos.
Al cabo de unos años Ramases “perpetró” otro trabajo de estudio, pero el efecto esta vez era algo menor, aunque para nada desdeñable. Nunca más se supo nada de él hasta mediados de los 90's cuando se suicidó en su casa, en Londres.

Como curiosidad, para quienes estén dispuestos a desembolsar una pequeña fortuna (y tengan tiempo y paciencia en la búsqueda) por un ejemplar en formato LP, la tapa es de Roger Dean, y al desplegarlo se ve que el -hasta entonces- cohete espacial de la tapa es en realidad una de las torres de una iglesia que empieza a levantar vuelo. Otro pista para resolver el acertijo de Ramases.




Chequear también:

Ramases - Glass Top Coffin
Dr. Strangely Strange - Heavy Petting
Steeleye Span - Please to See the King


martes, 15 de diciembre de 2009

5 Canciones 5: Nick Lowe, The Who, Mark Knopfler, Lollipop Shoppe, The Mission UK


You Must Be a Witch
The Lollipop Shoppe

Fred Cole
canta esta perlita Nugget con un buen coctel de sentimientos a la orden del día; odio, miedo y confianza. En los papeles son cosas que no se mezclan pero el garage rock suele ofrecer más de lo que promete y este es uno de esos casos.

Aparece originalmente en: Just Colour (1968)

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We Won't Get Fooled Again
The Who

Pete Townshend
exorcizando demonios y apoyándose en los monolitos que tenía como compañeros de banda, es un saludo agridulce a la época de idealismo algo inocente de la década que se iba. El grito de Daltrey después del falso final es uno de los puntos más altos de Who's Next.

Aparece originalmente en: Who's Next (1970)


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Cruel to Be Kind
Nick Lowe

El mayor éxito como solista de su carrera también es una de sus canciones más accesibles. Coqueteando abiertamente con el power-pop tan en boga por aquel entonces. Atención con el video en donde aparece su compañero de andanzas en Rockpile, Dave Edmunds.

Aparece originalmente en: Labour of Lust (1979)


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Like a Child Again
The Mission

No es uno de esos temas típicos del repertorio de estos ingleses más bien sombríos pero la pluma de Adams/Brown suele tener un as bajo la manga. Es amor incondicional, es volver a la infancia, a esos extremos se puede llegar.

Aparece originalmente en: Masque (1991)


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The Car Was the One
Mark Knopfler

Discutible, pero lo más interesante de Mark Knopfler son los discos que ha hecho ultimamente, como solista, con un nivel de confianza y una riqueza musical que parece haber surgido de la nada. Con varias de las características que lo hicieron famoso, su forma de cantar “hablando” y su guitarra deliciosa, un temazo adentro de un disco muy bueno.

Aparece originalmente en: Get Lucky (2009)


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Siouxsie and the Banshees - Hyæna


Hyæna de Siouxsie and the Banshees no es un disco “normal”. Ellos estarían contentos con la definición porque siempre apuntaron a dar “un poco más”, a ir un poco más lejos, aprovechar la fuerza y los nuevos bríos del punk rock, eso sí, pero de ningún modo descansar en los laureles, dueños de un espíritu aventurero los Siouxsie tenían las agallas (y los recursos) para hacerse cargo de sus pretensiones.

Entonces Hyæna lo que propone es un universo particular, un estado de la mente, un micro-cosmos árido y hostil pero una vez que se consigue ingresar… las satisfacciones son inmediatas. Tampoco es que estamos ante un disco de Stockhausen, hay que decirlo, como “atadura” a las convenciones se puede decir que el trabajo está estructurado en canciones. Pero son las canciones las que rompen con los convencionalismos. Esta vez se trata de generar climas, texturas, transmitir sensaciones. Para lograrlo hacen uso de un verdadero arsenal de medios. Están los arreglos de orquesta de "Dazzle", frenéticos pero a la vez elegantes, los teclados que reconocen una escucha atenta al trabajo de Ray Manzarek en los Doors en "Swimming Horses" o los colchones de teclados de "Belladonna" con sus sinuosas líneas de bajo cuidadas al extremo. Justo cuando uno puede llegar a necesitar una canción propiamente dicha, una especie de “bajada a tierra” aparece "Dear Prudence" de Lennon en una excelente versión. Adaptada perfectamente al sonido de la época. Y si… fue un éxito como disco sencillo, como todo lo que está tocado por los Reyes de Midas del siglo XX.
También están los arabescos de "Bring Me the Head of the Preacher Man", gélidos al extremo, tocándose en algún punto con lo más críptico de Echo & the Bunnymen, o el lamento de sirena de "Pointing Bone", casi sobre el final.

Pero en todas las canciones hay un elemento que las unifica y que es sin dudas la voz de Siouxsie Sioux, llena de matices y un clarísimo ejemplo de las posibilidades ilimitadas de lo que se puede lograr sin un dominio completo de la técnica, más bien aprovechando la inagotable fuente de la imaginación y la creatividad.






Chequear también:

Siouxsie and the Banshees - A Kiss in the Dreamhouse
Echo & the Bunnymen - Porcupine
The Cure - Pornography


Thin Lizzy - Black Rose: A Rock Legend


Sí, es cierto, Thin Lizzy ya ha sido reivindicado varias veces. Pero por alguna extraña razón, son pocas las veces en que se los nombre en lo alto del podio del rock duro. Inmerecidamente, por supuesto. Progenitores de una seguidilla de discos digna de envidia, algunos desparejos (¡12 en poco más de diez años!), es verdad, pero todos, absolutamente todos tienen al menos tres o cuatro perlas inolvidables. Luego de una trilogía inicial en la que se los veía intentando definir su sonido, en Fighting, cuarto trabajo de estudio, ya tenían el menú listo para la degustación. Después del exitosísimo Live and Dangerous, uno de los mejores conciertos grabados de todos los tiempos apareció Black Rose: A Rock Legend, otra maravilla auditiva.

Y es que Black Rose... tenía de todo, grandes canciones, una portada enigmática, el impresionante carisma de su líder, compositor, bajista y cantante Phil Lynott y como si fuera poco, contaban en sus filas con Gary Moore, que los dejaría casi de inmediato para dedicarse a su carrera solista. Para los amantes del rock fuerte y pegadizo a la manera del hit "The Boys Are Back In Town" están "Do Anything You Want To", "Waiting for an Alibi" o incluso "Get Out of Here". Son esas canciones con pasaporte hacia la inmortalidad, con acordes entrecortados y esos solos con guitarras a dos voces (en armonía) patentados por esta genial banda irlandesa. Está "Got To Give It Up" con un Lynott sacando pecho en una evidente letra autobiográfica oculta (¿Oculta?) en la segunda persona del singular, acompañado por toda la energía de sus compañeros habituales Scott Gorham en la guitarra y Brian Downey castigando los parches con seguridad y aplomo.
Un momento de melancolía y reflexión en "Sarah", dedicado a la hija recién nacida de Lynott y un poco de funk bien 70's en "S & M".

Como guinda de la torta, al final del disco aparece "Roisin Dubh (Black Rose) A Rock Legend" el tema épico/tradicional que otorga el título a la placa. Atravesando toda una gama de climas y momentos musicales, con algunos aires celtas, es un cierre apropiado -y arriesgado- para una obra sin fisuras. Quienes echen mano a Black Rose... por primera vez se preguntarán quizás si le hacen un pequeño lugar en el “podio” antes mencionado. Es muy probable que así sea.





Chequear también:

Thin Lizzy - Bad Reputation
Grand Funk Railroad - On Time
Blue Öyster Cult - Tyranny and Mutation


domingo, 13 de diciembre de 2009

Video de la Semana: The Divine Comedy - Everybody Knows (Except You)

Neil Hannon en pleno arrebato romántico, sin dejar de lado su costado irónico. Todos saben que la ama, menos ella. Desde A Short Album About Love, del '97, otra (re)visita a la casa del mejor Scott Walker.

jueves, 10 de diciembre de 2009

Nick Drake - Five Leaves Left


Uno de los casos paradigmáticos de unidad indisociable entre vida y obra, la música de Nick Drake es el resultado directo de varias circunstancias y detalles biográficos imposibles de dejar de lado si se quiere comprenderlo y apreciarlo en su justa medida.
Nacido en el seno de una familia aristocrática, demostró a muy temprana edad interés por los instrumentos y la poesía. Pero afecciones de todo tipo impidieron un desarrollo en una carrera que desde el principio mismo se aseguró prometedora.
Es conocida su notable reticencia para las presentaciones en vivo, los pocos que fueron testigos aseguran haber visto a un hombre aquejado por varios fantasmas, tímido en exceso, parco y con poca -o ninguna- facilidad de palabras. Por suerte los miembros de Fairport Convention fueron unos de esos pocos privilegiados y tuvieron el buen tino de recomendarlo al gran productor Joe Boyd, pilar en el desarrollo del folk inglés de fines de los sesenta y principios de los setenta.

Fue con Boyd a cargo de la producción que el milagro de Five Leaves Left aterrizó en el mundo, un trabajo exento de huellas de tiempo y lugar, único, atemporal e irrepetible.

En la aparentemente sencilla "Time Has Told Me" empieza el festín sensorial de Five Leaves Left, con su atmósfera reposada y la característica voz de Drake en primer plano; casi al borde del susurro, expresiva pero sutil. Un modo de introducir la placa un tanto engañoso, aunque no por eso menos efectivo.
Es claro sus habilidades como intérprete y poeta no eran pocas, porque en "River Man" esos elementos aparecen evidenciados claramente, su guitarra emplea acordes y figuras poco frecuentes en el género, lo que habla de un músico con una formación académica -como mínimo- respetable. La catarata de imágenes poéticas es digna de destacarse también, reflexionando sobre lo inevitable de la muerte con metáforas delicadas y simples a la vez.

Lo mismo sucede en "Three Hours", en donde la mano de Boyd se deja ver claramente, con un perfecto acompañamiento de cuerdas tejiendo un soporte para los complicados arpegios de guitarra y la riqueza tímbrica y armónica del bajo de Danny Thompson de Pentangle. Sobre el final aparecen unos arreglos de percusión que ayudan notoriamente a reforzar la atmósfera, algo asfixiante, enrarecida. "Way to Blue" tiene un único acompañamiento de cuarteto de cuerdas y carece completamente de la instrumentación que habíamos escuchado a lo largo del disco, añadiendo dramatismo sin dejar de lado “la luz al final del túnel” que casi siempre puede vislumbrarse al menos en los primeros trabajos de Drake. “Mira a través del tiempo para encontrar tu rima / y dinos que es lo que encuentras / Esperaremos a tus puertas / esperando como los ciegos” dice la letra.

"Day Is Done" es otra reflexión sobre lo inexorable, sobre lo que no podemos detener, utilizando la metáfora de los días que van y vienen. Los arreglos de cello y violines que responden juguetones a las estrofas de la voz son una verdadera delicia auditiva. Otra vez Joe Boyd haciendo de las suyas…
Según la leyenda, Nick Drake grababa las intrincadas líneas de guitarra al mismo tiempo que cantaba y… ¡En una sola toma! Más allá de la veracidad de esto, es interesante imaginarlo en el estudio, sentado en el banquito que aparece en la tapa de Bryter Layter (el disco siguiente) grabando esta belleza que es "Cello Song" con un arreglo delicadísimo y lleno de lirismo. También la percusión juega un papel importante en este caso, subrayando y coqueteando con los instrumentos de cuerda.

"The Thoughts of Mary Jane" aporta como novedad sonora un particular empleo de la flauta dulce, antes y después de cada estrofa y en "Man In a Shed" vuelven los arreglos complejos de guitarra con un acompañamiento jazzy del bajo que es “oír para creer”, pura gracia, todo delicadeza.
La reflexión amarga sobre la fama de "Fruit Tree" es uno de los temas clave de la corta carrera de Drake, el evidente desprecio por las luces del estrellato preanuncia el triste destino que le esperaba a la vuelta de la esquina.
Para decir “buenas noches” o -mejor dicho- “hasta pronto” nada mejor que "Saturday Sun", una balada al piano trasnochada y esperanzadora, con unas notas de xilófono que en ningún momento se interponen a la melodía principal pero que aportan originalidad y buen gusto.

Five Leaves Left, a pesar de que fue editado por el sello Island de Chris Blackwell, pasó prácticamente desapercibido, en gran parte por la reticencia de su autor para promocionarlo con conciertos.
Su muerte prematura, luego de grabar el escalofriante Pink Moon (un verdadero testamento musical) elevó a Nick Drake a la no siempre deseable categoría de héroe de culto y ha sido elogiado por músicos y melómanos de varias generaciones. Prueba de ello es la incontable cantidad de reediciones que sus tres álbumes de estudio han recibido y la gran cantidad de compilaciones (de diferente nivel de calidad) aparecidas a lo largo de los años.

Es que la música de Nick Drake resiste el paso del tiempo, lo trasciende ampliamente y cada día suena mejor.



Chequear también:
Nick Drake - Time of No Reply
Robyn Hitchcock - I Often Dream of Trains
Red House Painters - Songs for a Blue Guitar



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